Después de Luis Urbanc
Andalgalá © Sin dudas la presencia y la acción pastoral del Obispo Diocesano de Catamarca, Mons. Luis Urbanc, ha significado mucho para la feligresía católica y para la sociedad en su conjunto, ya que luego de su partida, se puede apreciar el importante incremento de personas participando de los oficios religiosos de la Parroquia.
Recordemos,
como ya lo mencionáramos oportuna y reiteradas veces, que esta parroquia venía
desarrollando un proceso de decadencia institucional, intelectual, social y
moral por la inacción, o acción equívoca de los párrocos que se sucedieron
desde finales de la década de los 90, lo que permitió la proliferación de las
iglesias protestantes en franco detrimento de la iglesia católica que cada vez contaba
con menos fieles.
Más de una
década de abandono institucional por parte del obispo, se revirtió con esta
fructífera y prolongada visita pastoral, como no se vivenciaba al menos en los
últimos treinta años.
La gente
está convencida de que el prelado hizo lo que tenía que hacer, habló con todo
el mundo, y abordó temas realmente delicados, como los que son de dominio
público, inspirando a la caridad y a la compasión.
Quedó
pendiente el tema de la reconstrucción del templo histórico, asegurando que ese
es un asunto a tratar en otros ámbitos, de todos modos, la reconstrucción
religiosa ya se nota en la sociedad que al parecer volvió a encontrar su rumbo
de trascendencia.