Se desvanece la candidatura de Segura
En menos de 24 horas, que transcurrieron entre los mediodías del viernes y el sábado pasado, se pinchó lo que rápidamente se convirtió en solo un globo de ensayo, la postulación, enésima, del decano Luis Segura para un nuevo mandato.
Lógico: la nueva intentona había crispado aún más los ya resentidos ánimos de todos los sectores de la vida interna de la Facultad de Humanidades. Fueron acólitos del propio Segura, con su aval claro, quienes lo postularon formalmente en una reunión de candidatos del sector, realizada en el bar Los Naranjos.
Pero el rechazo de casi la totalidad de los docentes que pertenecen a su sector, a que se presente aprovechando que la Junta Electoral General imposibilitó la participación de una lista opositora, aun dejando en ridículo a la candidata oficialista, Leticia Vargas de Segura, obró el milagro de que Luis Segura desistiera. Al menos eso anunció en una reunión con sus funcionarios el mediodía del sábado (aunque igual, con Segura nunca se sabe).
En el encuentro, Segura dijo sin inmutarse que “jamás” paso por su cabeza la idea postularse para un nuevo mandato en medio del escándalo desatado por la inhabilitación que determinó la Junta Electoral General, con la firma de Flavio Fama, de la lista que postulaba a Patricia Breppe. Eso derivó en que fervientes adherentes suyos renunciaran a los operativos en pos de instalar la candidatura para un nuevo mandato del decano Segura, y guardar también sus propias aspiraciones.