Lo dicho, hubo fotos de unidad, pero no unidad
Más allá de los abrazos, las sonrisas y las fotos del único encuentro posterior al terremoto del 14 de agosto, las cosas en el oficialismo siguen mal. Anoche se bajó Mario Marcolli y tampoco hay consenso para elegir un jefe de campaña, que en principio se presentaría hoy.
Puede haber habido abrazos, sonrisas, besos y fotos de un encuentro bien vendido periodísticamente como si fuera la gran solución para la feliz convivencia de las distintas líneas internas del radicalismo; que venían de 10 días de fuego cruzado, todas contra todas, todo a propósito de los magros resultados cosechados el 14 de agosto.
Pero ese relato de un gran reencuentro de líderes descarnados, guiados hasta la residencia de Villa Parque Chacabuco por un interés más amplio que el propio, el partidario, no tiene hasta hoy ningún correlato concreto.
Anoche, en el encuentro convocado para organizarse surgió la primera baja. Así lo comunicaron los referentes del partido Celeste y Blanco, versión de lo que queda de la pata peronista, quienes manifestaron que el ministro de Salud, Mario Marcolli, renunciaba a su candidatura como diputado nacional suplente.
Pero no solo eso, los pata peronistas que acompañaron al Ministro en la interna abierta del 14 de agosto, también plantearon el malestar del sector por la falta de acompañamiento del gobierno provincial a la lista que encabezó el médico en las primarias de agosto.
Había señales clara de malestar previo a la convocatoria, donde las diferentes líneas internas de la UCR fueron invitadas para comenzar a organizarse en torno a los comicios del 24 de octubre.
Según trascendió, hoy habrá otro encuentro para resolver será a quién convertir en jefe de campaña. Significa quién será el responsable del resultado, que se especula será malo, del 23 de octubre.
Significa quien manejará los fondos, posterior claro al problema enorme que implica conseguirlos cuando todos los que podrían aportarlos preparan sus salidas del poder; se trata, en definitiva, de una persona que deberá renegar mucho, lidiar con la desconfianza de casi todos, y todo para nada.
Para la ciudad Capital ya está anotado para ejercer el cargo el frustrado candidato a intendente del 13 de marzo pasado, el concejal Luis Fadel, impuesto por un sector que, lo dicho, desconfía de todo y de todos, y quiere asegurarse su propia organización y manejo.
La duda que subyace en todos estos aprestos y especulaciones políticas, dentro y fuera del radicalismo, es hasta donde caerá el FCS; quienes sobrevivirán a un resultado que por tan malo, privará al oficialismo de hasta acceder a una de las dos bancas en juego; quienes quedarán libres de culpa y cargo para mirar al futuro con la frente en alto.