La Diócesis define acciones para el año de los laicos
Desde esta mañana, en las instalaciones del Centro Educativo y Cultural Virgen del Valle (ex Seminario), se viene desarrollando la Asamblea Diocesana convocada por el Obispo de Catamarca, Mons. Luis Urbanc, con el objetivo de elaborar propuestas que ayuden a delinear acciones pastorales para el 2015, año que estará dedicado a los laicos, en el contexto de la Misión Diocesana Permanente, que transita la Iglesia local.
Más de 250 personas provenientes de parroquias pertenecientes a los Decanatos Capital,
Centro, Este y Oeste, movimientos, instituciones y áreas pastorales, colegios,
sacerdotes y religiosas, como también representantes de instituciones civiles y
particulares, se dieron cita para escuchar, compartir y realizar un aporte
concreto al gobierno eclesiástico local.
Las actividades comenzaron a las 8.30 con
Durante su homilía, Mons. Urbanc destacó el protagonismo que
tendrán los laicos en el año 2015, por lo que exhortó a profundizar esta "bella
vocación”, que es "santificar el mundo”. "En esta asamblea -dijo- ustedes, los
laicos, son los anfitriones, ya que el próximo año serán los protagonistas de
nuestra vida eclesial, y nosotros, los pastores, que somos una minúscula parte,
estamos ávidos de acompañarlos en su crecimiento y aprender de su vida
cristiana, puesto que también en ustedes obra el Espíritu Santo”.
En el tramo final de su predicación, pidió "a san Juan
XXIII, a san Juan Pablo II y a
Exposiciones y trabajo en comisiones
Finalizada la celebración eucarística, los asambleístas se
trasladaron hasta el salón de actos del Centro Educativo y Cultural, donde el
Pbro. Eduardo López Márquez, Delegado Episcopal para
Luego, el Padre Santiago Granillo, Responsable Diocesano de
Seguidamente, el Pbro. Salvador Acevedo disertó sobre
"Dignidad de los laicos en
El cronograma de la jornada continuó con el trabajo de las
comisiones, tomando como base de reflexión
Cada comisión elabora sus propuestas de acción pastoral,
como también el objetivo y el lema para el año del laicado, que luego serán expuestas
en el plenario y puestas a consideración a través de votaciones.
Alrededor de las 17.30 está previsto el cierre de la
convocatoria con las palabras del Obispo Diocesano.
TEXTO COMPLETO DE
Queridos Asambleístas:
Les doy mi fraterna y paternal bienvenida a esta Asamblea
Diocesana. Gracias por haber aceptado la invitación a participar en este
encuentro eclesial tan querido por Jesús para nuestro crecimiento en la fe, la
esperanza y el amor.
A decir verdad, en esta asamblea ustedes los laicos son los
anfitriones, ya que el próximo año ustedes serán los protagonistas de nuestra
vida eclesial, y nosotros los pastores, que somos una minúscula parte, estamos
ávidos de acompañarlos en su crecimiento y aprender de su vida cristiana,
puesto que también en ustedes obra el Espíritu Santo.
Entre 1962 y 1965, durante la celebración del Concilio
Vaticano II, que fue convocado por san Juan XXIII, a quien en este día
conmemoramos, uno de los temas obligatorios y centrales fue restituir al laico
o seglar, su lugar imprescindible en la actividad de
Les doy un ejemplo: en África, donde la conversión de un
islámico al cristianismo merece la muerte, muchos musulmanes se están haciendo
católicos, contrario a la creencia de que era imposible que un islámico se
convirtiera al cristianismo. Lo curioso es que como los amenazan de muerte,
huyen un tiempo de su lugar de origen a un lugar donde ser católico no esté
penalizado, pero después de un tiempo de empaparse de Dios, de la fe católica,
vuelven a su tierra para ser misioneros sin temor de dar la vida por su fe.
Aquí está la vocación esencial del laico, no separarse del mundo sino vivir
inserto en él, y desde él, evangelizar.
Por tanto, los laicos, son los principales protagonistas de
la evangelización; deben llegar adonde no llega el sacerdote o la religiosa;
son los evangelizadores de avanzada. Esta es la hora del laico, pero sabedores
que no deben separarse del mundo para realizar su labor.
No tengan miedo, tienen su carta magna:
Por el hecho de que
En el capítulo V de Cristifideles Laici, san Juan Pablo II,
afirma que la formación de los fieles laicos se ha de colocar entre las
prioridades de la diócesis (n° 57, párrafo 5), para que descubran con más
claridad la propia VOCACION y la disponibilidad siempre mayor para vivirla en
el cumplimiento de la propia MISIÓN (n° 58, párrafo 1), puesto que Dios los
llama y los envía como obreros para trabajar por el advenimiento de su Reino en
la historia (n° 58, párrafo 2) y, en esa tarea les va revelando su plan amoroso
para sus vidas (n° 58, párrafo 3). Pero, no se trata sólo de saber lo que Dios
quiere de ustedes, sino de hacer lo que Dios quiere (n° 58, párrafo 6).
Como la formación debe ayudarlos a vivir su vida en la
unidad, y no disociada en lo espiritual por un lado y lo secular por otro (n°
59), enfatiza diversos aspectos a tener en cuenta: espiritual, bíblico,
litúrgico, catequético, teológico, social, pastoral, moral y sexual (n° 60).
Además, señala que la formación no es privilegio de algunos, sino un derecho y
un deber de todos, para poder realizar su plena vocación humana y cristiana (n°
63, párrafo 1), y que no se da formación verdadera y eficaz si cada uno no
asume y no desarrolla por sí mismo la responsabilidad de la formación (n° 63,
párrafo 2 y 4) usando los medios y métodos de las ciencias humanas, con la
imprescindible ayuda de Dios (n° 63, párrafo 6)… Sólo el sarmiento que no teme
dejarse podar por el viñador, da más fruto para sí y para los demás.
El texto de Ezequiel 34,11-16 que acabamos de escuchar los
involucra de un modo especial, ya que Dios mismo en persona vela por ustedes,
los cuida, los busca, los pastorea, los apacienta, los cura y los reconforta…
Por lo tanto, no hay lugar para quejas o lamentos, sino para animarse y confiar
en la bondad, ternura y fidelidad de Dios que no abandona a nadie.
Y qué no decir del texto de Juan 21,15-17 en el que el Señor
Jesús a cada uno lo interpela como lo hizo con Pedro para la misión que a él le
confiaba. A quien es presa de su debilidad, de su desidia, de su apatía o de su
miedo, Jesús no lo abandona, sino que quiere sanarlo con el bálsamo de su amor,
puesto que sólo en clave de amor es comprensible y aceptable una Misión y una
relación con Dios y con los semejantes. El amor es esencialmente curativo y
generador de compromisos y vínculos hasta la muerte. Jesús te pregunta: ¿Me
amas más que éstos y que a tu propia vida?... Y espera tu respuesta concreta,
confiada y generosa.
En fin, pidamos a san Juan XXIII, a san Juan Pablo II y a