Diputado y decana en auto generan pánico en patios de la UNCA

Un diputado re-contra K y una decana re-contra radical generaron zozobra manejando por los patios atestados de alumnos de la escuela preuniversitaria.

POLITICA

El diputado kirchnerista Rolando Crook y la decana de Derecho, la radical Mónica Pacheco, que desde hace semanas ya caminan electoralmente la UNCA, con vistas a la próxima elección de renovación de autoridades, se encargaron ayer de llamar la atención. ¡Y cómo!

En realidad, tanto Crook como Pacheco, parecen sufrir una continua necesidad de producir pseudoacontecimientos, cosas raras, muchas veces escabrosas y lo peor es que lo logran.

Quien conozca el curriculum político de la Decana comprenderá fácilmente a lo que nos referimos; fervor enfermizo por el escándalo que parece compartir con su amigo el diputado kirchnerista, dedicado ahora a aprovechar su encumbramiento político para hacer trámites que no debiera, porque cualquiera los confundiría con el tráfico de influencia.

En el predio de la UNCA está cerrada momentáneamente una de las entradas por calle Maipú norte. Allí hay un estacionamiento de vehículos, al que por ahora se debe entrar y salir por un solo  ingreso. Es fácil imaginar la congestión de vehículos en las horas picos.

Ayer, justo a la hora del mediodía, cuando salen los alumnos de la Escuela Preuniversitaria Fray Mamerto Esquiú, hora en la que llegan los padres a buscar a sus hijos, el lugar era un hervidero.

A esa hora, Crook y Pacheco, en vehículo pretendían salir del estacionamiento. Era verdaderamente imposible. Pero no para el dúo que comanda políticamente la Facultad de Derecho.

Para salir rápido del lugar no se les ocurrió mejor idea que enfilar a bordo del automóvil por las veredas interna del predio universitario, los que dan a la plazoleta de la Reforma Universitaria, debajo de las galerías que dan a las aulas de Derecho, pretendiendo que alumnos y padres les despejaran el camino.

Buscaban una salida, aunque no estaba claro por dónde querían salir, para donde pretendían encarar (con ellos nunca se sabe), lo que sí, no lo lograron nada por la cantidad de alumnos y padres que aterrorizados encontraban a su paso.

¡Increíble pero cierto!

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