Dique de Toro Yaco, sinónimo de progreso
La información oficial hizo saber que se firmó el decreto de aceptación del presupuesto para la construcción del Dique Toro Yaco, en el departamento Santa María. Con presupuesto cercano a las ciento trece millones de pesos la información señala que el plazo de ejecución será de 30 meses.
Por cierto, es ésta la clase de información que agrada procesar y –ocasionalmente-, comentar.
Históricamente esta clase de obras generan progreso para su zona de influencia ya sea por que suelen transformar una zona inhóspita y desértica en un área productiva al poner tierras bajo riego. La generación de energía eléctrica también se hace posible en ciertos casos y junto con la explotación ictícola y la práctica de deportes convierten estas obras en excelentes atractivos turísticos.
En el caso del dique Toro Yaco es indudable que aportará un significativo aumento en las áreas sometidas a explotación vitivinícola y pimentonera, sin mengua de disponer tierras bajo riego para otros cultivos.
Resulta inocultable un cierto grado de preocupación que se asienta en antecedentes como serían las obras del Cine Teatro Catamarca cuya inauguración se anuncia para el venidero mes de diciembre al cabo de cinco años de trabajo e incontables demoras.
El acueducto Pirquitas-Capital, obra anunciada con bombos y platillos con la cual se iban a terminar los problemas del suministro de agua potable. Hoy esa obra integra la lamentable nómina de las que están paradas por falta de pago a la empresa constructora.
El estadio de fútbol, obra emblemática si las hay, la preferida por el Gobernador y cuestionada ampliamente, acusó grandes demoras en su ejecución por falta de dinero.
Se justificaría en cierta medida, si albergáramos alguna duda con relación al futuro del Dique de Toro Yaco. ¿Está el dinero para pagarle a la empresa constructora? ¿Será verdad que será ejecutada en 30 meses- dos años y medio?
La experiencia indica que con demasiada frecuencia se anuncian obras que no pasan de la ceremonia de inauguración con el consiguiente “ruido” y presencia de “altas autoridades civiles, policiales, comunales y eclesiásticas”, texto archi repetido en las crónicas pero que no aseguran en lo absoluto que la obra en cuestión llegue a su fin.
Se tiene la impresión de que se actúa con falta de responsabilidad encarando una obra que no cuenta con los fondos suficientes pero enmarcada en el “principio filosófico” según el cual, “el que venga atrás que se arregle como pueda”.
Cabe esperar que la presa de Toro Yaco se constituya en la excepción de lo que parece ser una regla en Catamarca con sus numerosas obras inconclusas.