Disminuyó el número de afectados por la pirotecnia
Pese al aumento notable en el consumo de artículos pirotécnicos, el número de lesionados registró una considerable disminución.
Las autoridades del Hospital de Niños Eva Perón hicieron saber que sólo dos chicos fueron asistidos por lesiones producidas por el uso de pirotecnia en tanto que seiscientos niños debieron ser atendidos por problemas gastrointestinales durante el fin de semana.
Es indudable que se hace necesario extremar los cuidados sobre los niños a la hora de los petardos y vigilar lo que comen y beben durante estas fiestas que se prestan a cometer excesos.
Las fiestas navideñas presentaron ciertas características a saber: gran afluencia de personas en el área central efectuando compras y generando un movimiento comercial pocas veces visto.
Tradicionalmente, la Nochebuena es una reunión de la familia en torno a una mesa que podrá ser muy humilde o muy lujosa pero siempre es motivo de una espera muy especial: el nacimiento del Niño Dios.
Una vieja canción nos habla de “noche de paz, noche de amor”. Supuestamente una noche tranquila, llena de recuerdos y en un relativo silencio. Nada que ver con la petardeada que se desató a la medianoche del 24 de diciembre pasado y que duró casi un cuarto de hora.
¿A qué obedeció ese “festejo” propio de Año Nuevo? ¿Se hizo por ignorancia, por ganas de hacer ruido o por que sobra la plata y podemos “quemarla” estúpidamente?
Se trata de esas cosas que hace la gente y no tienen una explicación más o menos razonable. Ojala que algún día, en lugar de quemar plata en Nochebuena hagamos una donación a la Cooperadora del Hospital de Niños o a la Casa Cuna.
Otro aspecto que quedó en evidencia fue la imposibilidad de Inspección General de la Municipalidad de la ciudad capital en lo tocante a ejercer un control efectivo sobre los vendedores de pirotecnia.
Según lo anunciado por la comuna, los interesados en vender pirotecnia debían anotarse y llenar varios requisitos.
Información extraoficial indicaría que se anotaron más de mil quinientos interesados que obtuvieron la autorización para vender pirotecnia aprobada por la Dirección Nacional de Fabricaciones Militares. Esa sola cifra está dando la pauta de una imposibilidad material de ejercer un control efectivo. ¿Cuántos inspectores harían falta para cumplir esa tarea?
Finalmente cabe destacar el elevado número de almacenes de barrio, despensas y hasta domicilios particulares dedicados a la venta de pirotecnia de origen desconocido y –obviamente-, sin la autorización correspondiente otorgada por la comuna.
Y surgen los interrogantes ¿Cómo y por dónde entró esa mercadería a Catamarca? Se trata –a veces-, de pirotecnia extranjera pero también se comercializan elementos “truchos”. En su mayoría esta mercadería se obtiene en los grandes centros comerciales como “La Salada” y “La Saladita” y otros similares que hay en Córdoba y Tucumán.
Cabe esperar y desear que para Año Nuevo no se registren accidentes motivados por la pirotecnia. Todo dependerá de la actitud y conducta de los mayores y del cuidado que brinden a los chicos. Se trata de eso que conocemos como “Responsabilidad Ciudadana”. Algo que, a veces, anda escaseando en nuestra sociedad.