El “divorcio” Sanz-Carrió sacude al oficialismo nacional
En sus entornos reconocen en que ya no hay trato entre ambos. El radical todavía participa de las reuniones de mesa chica de Macri, mientras que la diputada sólo habla por teléfono.
Otros tiempos. En 2015, cuando la estrategia
electoral le daba aires a la relación política. Otros tiempos. En 2015, cuando
la estrategia electoral le daba aires a la relación política.
El divorcio es un hecho, pero por el momento
la pareja sigue conviviendo bajo el mismo techo. Elisa Carrió y Ernesto Sanz
están cada vez más distanciados, pero ninguno de los dos piensa en generar una
ruptura en Cambiemos, fuerza de la que fueron padres fundadores junto a
Mauricio Macri. "Hoy no tienen ningún tipo de trato”, coinciden desde ambos
bandos.
Lilita fue la que volvió a dejar en evidencia
que la relación entre ellos está en crisis. En una entrevista con el canal de
noticias TN, ninguneó al radical y dijo que no iba a permitir que vuelva a
interceder en su relación con Macri. El problema es que los dos buscan tallar
en las decisiones presidenciales, pero por caminos separados. Sanz participa
casi todas las semanas de las reuniones de mesa chica en Casa Rosada. Carrió,
en cambio, mantiene habituales comunicaciones telefónicas, y encuentros más esporádicos.
"Lilita
expresa lo mismo que están opinando muchos radicales sobre Ernesto”, comentan
quienes tienen relación fluída con Carrió. Hace referencias a críticas que le
hacen distintos sectores del radicalismo a Sanz, por no bregar por una mayor
incidencia del radicalismo en las decisiones de Gobierno.
Desde el entorno de Sanz aseguran que no va a
involucrarse en una nueva novela con Carrió. "Ya sabemos cómo es ella”, se
limitan a responder. El mendocino viene de atajar otro pelotazo en contra,
cuando Ibar Pérez Corradi lo acusó de haber cobrado una coima para destituir a
un juez. Ni Carrió ni los principales
dirigentes del Gobierno salieron a respaldarlo en los medios. El tema igual no
terminó de explotar por las oscuras características del denunciante.
Respecto a las críticas de los radicales, en
el entorno de Sanz las minimizan. Sostienen que aquellos que se quejan por la
falta de cargos en el Gobierno es porque los ansían. Y que los que se quejan
porque el partido no es consultado para tomar decisiones es porque ellos no son
consultados. Lo ven como un capítulo más de la eterna historia de internismos
del centenario partido.
Desde el lado de Carrió reconocen que la mesa
de coordinación de Cambiemos está funcionando mejor, pero aclaran: "De todas
formas hay cosas que nos seguimos enterando por los medios”.
La relación entre Carrió y Sanz nunca fue
extremadamente afectuosa, sino más bien pragmática. Cuando todavía existía
UNEN, los dos coincidían en el análisis de que era necesario sumar a Macri al
armado. Y trabajaron en ese sentido. Por eso, desde sus entornos ahora nadie se
sorprende por el divorcio.
"Carrió está discutiendo política, y siempre
disparó contra alguien cuando quiso discutir política”, analizan sus exégetas
para entender porqué el encono con Sanz. En otras palabras, busca ser
escuchada, pero sabe que no puede atacar directamente a Macri.
La historia de matrimonios políticos de
Carrió ya es larga. Desde Alfredo Bravo en 2001 y Gustavo Gutiérrez en 2003,
hasta Pino Solanas en 2013 y Sanz y Macri en 2015. Ahora ya está empezando un
nuevo coqueteo dentro del Gobierno de Macri. Se trata de Mario Quintana, vice
jefe de Gabinete, a quien ya le dedicó elogios públicos. Lo ve como alguien
"ejecutivo”.