Dolor en el folclore por la muerte de Ernesto Vega
El folclore catamarqueño llora hoy la desaparición física del consagrado intérprete del bandoneón, el “Belicho” Ernesto Vega, quien deja una ausencia irremplazable y una profunda consternación entre sus familiares y amigos.
Eximio cultor del cancionero nativo, Vega había heredado de su padre el amor por la música, y más precisamente sus calificadas dotes bandoneonista.
Su bandoneón fue símbolo de entrañables fiestas populares belichas, desde sus juveniles 16 años de edad, cuando viajó a Buenos Aires, en procura de una más calificada formación musical.
En sus excursiones “porteñas” llegó a acompañar a los destacados artistas de su tiempo, como Ramona Galarza, “el Chango” Nieto, Los Manseros Santiagueños, el Negro Álvarez, Catamarca Tres, entre otros.
Participo, además, en diferentes programas de televisión y radio, siendo reconocido nacionalmente por su vocación y carisma artístico, demostrados en cada interpretación musical, como la respetuosa destreza por el instrumento que ejecutaba magistralmente.
Después incursionar musicalmente en Buenos Aires, por unos 45 años, retornó a su amado Belén natal, donde continuó con su actividad artística, afianzándose como referencialidad cultural de su pueblo y Catamarca toda. En su regreso “al pago” supo radicarse por un tiempo, en la localidad de San Antonio, en el departamento Fray Mamerto Esquiú.
Su legado, enorme y generoso, quedará como ejemplar emblema para las actuales y futuras generaciones de belichos y catamarqueños, que adhieran a los sonidos del bandoneón para acompasar los tonos de la formidable musicalidad vernácula argentina.
Que brille para él la luz que no tiene fin, y QEPD.