Economistas analizan el rumbo económico y advierten sobre desafíos en la etapa que viene

En un panel que reunió a algunas de las voces más influyentes del ámbito económico, Emmanuel Álvarez Agis, Andrés Borenstein, Marina Dal Poggetto y Pilar Tavella compartieron sus análisis sobre la marcha del programa económico del gobierno de Javier Milei, en un contexto atravesado por tensiones internas y condicionantes externos.

ECONOMIA

Durante el intercambio, los especialistas coincidieron en que el proceso de estabilización iniciado al comienzo de la gestión mostró avances en el frente macroeconómico, aunque remarcaron que los desafíos persisten, especialmente en el plano microeconómico y en la necesidad de impulsar la productividad.

Dal Poggetto explicó que el ordenamiento de las principales variables se apoyó en un esquema pragmático, con medidas de impacto inicial que permitieron encauzar la dinámica inflacionaria. Sin embargo, advirtió que la mejora no es homogénea: si los ingresos reales se deterioran, el ajuste puede tornarse demasiado contractivo y afectar la actividad.

En ese sentido, subrayó que la economía también se vio favorecida por un contexto externo más favorable, con un ingreso de divisas superior al esperado. Esto permitió sostener el frente fiscal y monetario, pese a que el Banco Central había quedado debilitado a fines de 2023. No obstante, señaló que el país aún enfrenta limitaciones para acceder con normalidad al financiamiento internacional.

Uno de los puntos más debatidos fue la evolución de los precios. La economista remarcó que, tras la fuerte devaluación inicial, se corrigieron desequilibrios, aunque con diferencias marcadas entre sectores. Algunos rubros, como servicios públicos y transporte, aumentaron por encima del promedio, generando lo que definió como una “inflación en dólares”, que encarece el costo de vida y de producción.

Sobre el frente financiero, Dal Poggetto analizó el funcionamiento del esquema basado en tasas de interés y estabilidad cambiaria. Indicó que este modelo depende de mantener un dólar relativamente estable y de desalentar la dolarización. Sin embargo, advirtió que el sistema mostró fragilidades en momentos de menor disponibilidad de divisas, lo que impactó en el crédito y en el costo del financiamiento.

Por su parte, Borenstein centró su exposición en la evolución fiscal y la actividad económica. Si bien reconoció un contexto reciente marcado por indicadores negativos —como la caída de la actividad y niveles de inflación aún elevados—, sostuvo que hacia adelante podrían observarse mejoras.

El economista proyectó una desaceleración gradual de la inflación y una recuperación de la economía impulsada por el crédito. También anticipó un repunte en la construcción, aunque aclaró que el nivel de actividad seguiría por debajo de años anteriores. En cuanto al gasto público, destacó el ajuste realizado y aseguró que el orden fiscal continúa siendo el eje central de la política económica.

Sin embargo, advirtió que existen presiones estructurales, especialmente por el peso del sistema previsional y nuevas obligaciones del Estado. A pesar de ello, se mostró optimista respecto al crecimiento, con estimaciones que ubican la expansión en torno al 3,5% y 4% para el año.

En tanto, Tavella puso el foco en el sector externo y destacó el cambio de prioridades en la estrategia oficial. Señaló que, tras una primera etapa enfocada en la estabilización, el Gobierno comenzó a priorizar la acumulación de reservas.

La analista remarcó que el Banco Central logró compras significativas de divisas en los primeros meses del año, aunque aclaró que eso no siempre se traduce en acumulación efectiva, debido a compromisos de deuda. Aun así, proyectó que las reservas podrían incrementarse de manera más consistente en los próximos meses.

Además, destacó el impacto del sector energético, con un fuerte crecimiento en la producción y exportación de petróleo, lo que mejora el balance comercial. A esto se suma un contexto internacional favorable para los precios de los commodities, lo que refuerza la posición externa del país.

Por último, Álvarez Agis planteó que el programa económico atraviesa una transición. Según su visión, se observa un cambio en la combinación de políticas, con una postura monetaria menos restrictiva y una posible flexibilización fiscal.

El economista sostuvo que el Gobierno enfrenta un dilema entre sostener la desaceleración inflacionaria y apuntalar la actividad económica. En ese marco, consideró que algunas decisiones recientes reflejan una mayor preocupación por el crecimiento.

No obstante, advirtió que la inflación aún no está completamente controlada y que podría registrar nuevas tensiones en los próximos meses. También señaló que existe una brecha entre el discurso oficial y las medidas adoptadas, lo que genera incertidumbre en el mercado.

Finalmente, introdujo el factor político como elemento clave. Según explicó, gran parte del electorado se concentra en sectores donde la recuperación económica es más lenta, lo que podría influir en el escenario electoral si no se perciben mejoras concretas en empleo y consumo.

En conjunto, las exposiciones dejaron en claro que, si bien el programa económico logró avances iniciales, el desafío ahora pasa por sostener la estabilidad sin descuidar el crecimiento, en un contexto donde las variables financieras y políticas adquieren cada vez mayor relevancia.

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