Educación alimentaria para una alimentación saludable

El derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental de toda persona a tener acceso continuo a los recursos necesarios para producir, obtener o adquirir suficientes alimentos no sólo para afrontar el hambre, sino también para garantizar su salud y bienestar.  

INFORMACION-GENERAL

Los Programas de Asistencia Alimentaria, destinados a complementar la alimentación de los sectores más desfavorecidos y/o grupos familiares de bajos recursos socioeconómicos, constituyen una forma de amortiguar el impacto de la pobreza, reconociendo que esta intervención por sí sola no es suficiente para lograr verdaderos cambios en las conductas alimentarias como así tampoco en la situación nutricional de las personas.

La conducta alimentaria se define como el comportamiento normal relacionado con: los hábitos de alimentación, la selección de alimentos que se ingieren, las preparaciones culinarias y las cantidades ingeridas de ellos.

Los hábitos alimentarios forman parte de la cultura de un pueblo, y los mismos están determinados por factores mencionados anteriormente (disponibilidad, acceso a los alimentos, ingresos de las familias, gustos, tabúes, y religión).

En los seres humanos los modos de alimentarse, preferencias y rechazos hacia determinados alimentos están fuertemente condicionados por el aprendizaje y las experiencias vividas en los primeros 5 años de vida. En general, el niño incorpora la mayoría de los hábitos y prácticas alimentarias de una comunidad antes de esa edad.

En nuestro medio hay puntos críticos en la alimentación de las personas a lo largo de toda su vida, teniendo en cuenta los distintos momentos biológicos de las mismas, en los cuales una intervención en forma oportuna, es fundamental para lograr un óptimo desarrollo de la conducta alimentaria.

La educación, factor clave

¿Qué pasa cuando los alimentos que consume una persona no son los adecuados? En principio, se incrementa la posibilidad de que aparezcan una serie de enfermedades asociadas con la mala dieta, como la diabetes, hipertensión y obesidad. Además, disminuye la calidad de vida y las potencialidades como consecuencia de la falta de nutrientes esenciales. Sin embargo, con el cambio en los hábitos alimentarios y la incorporación de rutinas saludables, como el ejercicio, es posible eliminar todos esos factores de riesgo y lograr una vida más plena.

La Educación Alimentaria Nutricional (EAN) constituye una herramienta imprescindible para estimular el desarrollo de conductas permanentes que permitan a la población decidir sobre una alimentación saludable, desde la selección hasta la utilización biológica de los alimentos. Implica procesos orientados a la participación del individuo y la comunidad en el reconocimiento de los problemas y búsquedas de las posibles soluciones.

Por ello, durante 2011, el Ministerio de Desarrollo Social implementó una estrategia integral de capacitación, difusión y fortalecimiento institucional, para concientizar a la comunidad sobre la importancia de incorporar buenos hábitos alimentarios, pero además se buscó optimizar el funcionamiento de los servicios de alimentación en escuelas.

La característica principal del trabajo que coordinó el Equipo Técnico Nutricional de la cartera social fue apuntar tanto a las familias asistidas con los distintos programas alimentarios, como a la comunidad en general.

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