El 80% de los argentinos siente que la pandemia afectó su salud mental

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Por lo que, lo que determina la salud mental, son diversos factores, los sociales, ambientales, biológicos, económicos, políticos y psicológicos.

La enfermedad que es foco de esta pandemia, el Covid-19, es una afección solitaria, donde el contagio se da por el contacto con personas, las charlas, abrazos, juntadas, además el tratamiento incluye estar en completo aislamiento, sin poder tener contacto con los seres cercanos por lo que hoy cobra mayor relevancia que se hable y actúe sobre la salud mental en este contexto.

Es importante estar atentos a la misma ya que da herramientas a las personas para enfrentar situaciones de estrés, para mantenerse físicamente saludable, trabajar de forma productiva, tener relaciones sanas, alcanzar el potencial de lo que cada sujeto se proponga.

¿Cuáles son las señales de alerta a las que tengo que estar atento?

Se pueden observar señales de alerta de las emociones traspoladas a las conductas, que hagan inferir la necesidad de búsqueda de ayuda profesional, como, por ejemplo:

? la gran disminución de energía,

? un cambio abrupto en los hábitos,

? el sentimiento de que ya nada importa,

? el sentir dolores sin explicación,

? el abuso de distintas drogas,

? tener momentos sostenidos de confusión,

? grandes alteraciones del humor,

? pensar en lastimarse a uno mismo u otros,

? tener pensamientos invasivos,

? no poder realizar tareas diarias y

? también el aislarse de las personas y actividades que disfruta.

Esta última señal nombrada, tiene una incidencia mayor en este contexto, ya que es el “aislamiento” la “cura” de la enfermedad que esta pandemia trajo.

En Argentina la atención de la salud, siempre se centró en el asistencialismo, la recuperación y la rehabilitación de la enfermedad por sobre la promoción, prevención y educación de la misma.

El Plan Nacional de Salud Mental en Argentina, instaura el ofrecimiento dentro de la Atención Primaria de la salud a la salud mental, ya que un 20% de los pacientes que son atendidos en diferentes centros están atravesados por afecciones psiquiátricas o psicológicas significativas. Otra vez las acciones atravesadas por el asistencialismo.

Dentro de un plan de salud mental, se debería incluir:

? la creación de programas educativos en salud mental,

? creación de indicadores propios de cada población,

? una integración con la medicina tradicional,

? la priorización de grupos o áreas que se establezcan como puntos de urgencia,

? promoción de la conciencia social para identificar malestares mentales,

? plantear soluciones y decisiones que tengan en cuenta el contexto,

? la formación de recursos humanos capacitados.

¿Qué emociones aparecen en este contexto?

Se realizaron a través de los años, diversos estudios sobre las consecuencias de pandemias y catástrofes en la salud mental. En base a estos estudios, se puntualizan diferentes emociones que se pueden comenzar a sentir bajo este contexto.

1. El miedo a perder la salud, a las consecuencias de la enfermedad, a la falta de recursos básicos, a la pérdida de trabajo. También el hecho de que a un ser querido le pueda afectar de manera grave la enfermedad. El temor que esto genera, puede acarrear a pensamientos negativos que pueden generar reacciones que se vuelvan disfuncionales.

2. La emoción del enojo, que se experimenta por esa sensación de que lo que ocurre es una situación injusta, donde se echan culpas, se busca la eximición de culpas individuales, lo que puede acarrear conductas irresponsables.

3. También puede aparecer la frustración, por ejemplo, cuando aparecen los pensamientos de “no puedo hacer lo que quiero”, “no puedo terminar lo que comencé”, donde se exacerba el sentimiento de la supresión de libertad y la limitación para la realización de proyectos personales. La situación hace que los individuos deban ser pacientes, flexibles y responsables.

4. Desorganización, otra emoción que puede acontecer, ya que se realiza un corte en la rutina de cada individuo, lo que desorganiza la estructura propia y se pierde la sensación de control. Hay que tomar en cuenta la capacidad que contiene el ser humano para la reorganización de nuevas estructuras.

5. La ambivalencia, el sentimiento de sentir por un lado un alivio tal vez por estar en el hogar y por otro el miedo, el enojo o frustración que acarrea el contexto. Se puede manifestar por ejemplo en pensamientoscomo “ahora puedo hacer lo que nunca hago, pero quiero saber cuándo termina esto”.

6. Tristeza, ante la ruptura de la cotidianidad, la distancia con amigos y seres queridos, por las noticias negativas, el aislamiento. Pensamientos como “no tengo ganas de hacer nada”.

7. El sentimiento de soledad, ya que se vive una falta de vinculación presencial, de afectos, amistades que pueden aumentar este sentimiento y más aún los sujetos que viven solos. Aparecen pensamientos como “qué hago si me pasa algo”, “me siento solo”. Es importante flexibilizar los medios con los que nos comunicamos y los momentos de salida a los comercios aprovecharlos para la socialización con gente que anteriormente no se frecuentaba.

8. El sentimiento por excelencia ante un contexto tan hostil, la ansiedad, la cual se va expresando de diversas maneras, con el pánico, la irritabilidad, el miedo. Si bien es una característica que poseen la mayor parte de la población, no acarrea un trastorno mental, sino como un rasgo de la personalidad. Incluso las personas que tienen visualizada su ansiedad, tienen consciencia de que sus sentimientos tal vez se ven sobredimensionados por situaciones estresantes, pero las personas que no poseen este rasgo, son las que se verían más afectadas quizás a la hora de vivir este contexto que es angustiante.

Se podría pensar entonces, que la situación de pandemia que se atraviesa, hace exacerbar diversas características de las personalidades de los sujetos.

¿Qué puede ayudarme a sobrellevar las emociones en pandemia?

Hay una gran cantidad de recomendaciones que se evaluaron en estas situaciones particulares. Como lo son:

1. No sobrecargar el día con noticias negativas y a su vez consultar fuentes confiables como organismos oficiales y en ciertos momentos del día, como por la tarde.

2. Cambiarse de ropa en el día, más allá de que no se vaya a salir del hogar, para evitar esa frustración de la discontinuidad de las tareas cotidianas y armar la nueva organización. También mantener los horarios de sueño estables, una buena alimentación e hidratación.

3. Buscar atracciones noveles que puedan conllevar a nuevos aprendizajes.

4. No dejar de acceder a la naturaleza y luz solar como sea posible.5. Intentar sostener una rutina de movimiento periódica en el hogar.

6. Limitar los grupos virtuales que realizan difusión de noticias negativas, falsas, erróneas que aumenten los pensamientos negativos y catastróficos.

7. También mantener por medios digitales las redes de contención con las que se cuente.

8. Contemplar, adultos y niños, un espacio de juego, dispersión y divertimento que propicien emociones positivas.

9. Si se atraviesa esta situación en espacios reducidos y con la familia, no sobreexigir con tareas, ya que el respetar estas contingencias que son necesarias para afrontar la pandemia ya conllevan un gran esfuerzo de cada sujeto.

Recientemente, se realizó un estudio por parte del Centro de Opinión Pública (COPUB) de la Universidad de Belgrano en el que se recolectaron los siguientes resultados. De los 450 encuestados, personas mayores de 18 años, en el mes de mayo, un 45% manifestó que recurrió a asistencia psicológica para afrontar y atravesar la pandemia.

El 38% de los encuestados, expresó que no buscó ayuda profesional, pero que analiza realizarlo en el futuro. El 15% descarta totalmente la consulta psicológica y el 2% manifestó no tener una opinión formada sobre esta temática.

El 80% de la población encuestada enuncia que tienen el sentimiento de que la pandemia atravesada ha afectado su salud mental en alguna arista.

Como conclusión, la situación de pandemia que atravesamos implica el desarrollo de conductas flexibles y adaptativas para intentar un afrontamiento positivo de la misma.

Tomando como foco principal el contexto actual mundial, se debe priorizar el manejo de las emociones dentro de un ambiente de tanta incertidumbre, con la mortalidad rondando en todo momento y por diferentes canales de comunicación, con cierta hostilidad, malestar general por diversas situaciones vitales, etc. Ser consciente de que esta situación afecta a toda la población, más allá de lo saludable que se mantenga cada sujeto, se van a ver afectados de alguna manera algunos estados emocionales, por los cambios, los sentimientos de incertidumbre y la amenaza permanente a la salud.

Estos padecimientos pueden ser de larga duración o transitorios, los cuales tienen tratamientos disponibles para mejorar la calidad de vida y salir de este estado. Se debería recurrir a un profesional de la salud mental si comienzan a aumentar los sentimientos de tristeza, nervios, ansiedad o si se observa que se ve afectado en su vida por esta situación.

Por parte de la OMS (Organización Mundial de la Salud), se sugiere que se creen políticas puntuales de cada país, para la aplicación de conocimientos de salud mental especializado en la sociedad y en los componentes de la población.

Es de suma importancia no olvidar que es un contexto transitorio, así como también el poder compartir estos sentimientos con las personas convivientes o por medios virtuales con otros sujetos. La búsqueda de ayuda profesional ante la sensación de avasallamiento de sentimientos que encienden alertas puede ser un gran aliado para afrontar esta situación.

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