El aire acondicionado concentra hasta un tercio del consumo eléctrico en verano

Durante los meses de altas temperaturas, el uso intensivo del aire acondicionado se convierte en uno de los principales factores de presión sobre el sistema eléctrico argentino.

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Según datos del sector, estos equipos pueden llegar a representar hasta el 33% de la demanda total del país, lo que obliga a que toda la red opere cerca de su capacidad máxima y exige una planificación permanente para evitar fallas en el servicio.

Este aumento del consumo no solo impacta en el funcionamiento del sistema, sino también en el bolsillo de los usuarios. Un mayor uso de los equipos de climatización se traduce luego en facturas más elevadas, motivo por el cual desde EC SAPEM insisten en la importancia de adoptar hábitos de consumo responsable.

De acuerdo a estimaciones oficiales, durante la temporada estival los aires acondicionados suman cerca de 10.000 megavatios (MW) adicionales a la demanda nacional, un valor que supera en alrededor del 40% el promedio anual. Esta exigencia se concentra, además, en franjas horarias específicas, cuando millones de equipos se encienden casi en simultáneo, generando picos abruptos que tensionan toda la infraestructura.

Cómo funciona el sistema eléctrico argentino

El abastecimiento de energía en la mayor parte del país se realiza a través del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), una red que vincula a las distintas regiones y permite trasladar la electricidad desde los centros de generación hasta los hogares, comercios e industrias.

Este esquema se divide en tres grandes etapas: la generación, que incluye centrales térmicas, hidroeléctricas, nucleares y parques de energías renovables; el transporte, que lleva la energía a largas distancias mediante líneas de alta tensión; y la distribución, que la acerca a los usuarios finales a través de redes urbanas y provinciales.

La operación diaria está coordinada por Cammesa, encargada de equilibrar en tiempo real la oferta y la demanda, mientras que los entes reguladores supervisan la calidad del servicio y el cumplimiento de los marcos tarifarios. En todo el país operan cerca de 50 distribuidoras, entre ellas EC SAPEM, que en conjunto atienden al 98% del consumo eléctrico nacional y a más de 15 millones de usuarios.

Por qué el verano es el período más crítico

Las altas temperaturas introducen desafíos específicos para el sistema eléctrico. Cuando el termómetro supera ciertos valores, el encendido masivo de aires acondicionados se produce casi al mismo tiempo, lo que genera picos repentinos de demanda que deben ser cubiertos de inmediato.

A esto se suma el uso simultáneo de otros electrodomésticos, como heladeras, bombas de agua, cocinas eléctricas y ventiladores, que incrementan la carga sobre las redes de baja y media tensión, especialmente en zonas urbanas con alta densidad poblacional.

Qué hacen las distribuidoras para evitar fallas

Frente a este escenario, EC SAPEM y el resto de las distribuidoras del país despliegan durante el verano una serie de acciones preventivas. Entre ellas se destacan la planificación de escenarios críticos, simulacros operativos y tareas intensivas de mantenimiento en redes, subestaciones y centros de transformación.

También se avanza en procesos de digitalización y monitoreo en tiempo real, lo que permite detectar posibles fallas antes de que se transformen en interrupciones del servicio. En puntos sensibles, se refuerza la infraestructura con transformadores móviles y generadores de respaldo, además de mantener una coordinación permanente con organismos reguladores y autoridades locales.

La comunicación preventiva con los usuarios en jornadas de temperaturas extremas también forma parte de esta estrategia, con el objetivo de anticipar situaciones de estrés en la red.

El rol clave de los usuarios

Desde EC SAPEM remarcan que, más allá de las inversiones y las tareas técnicas, el comportamiento de los usuarios es fundamental para atravesar los picos de consumo sin inconvenientes. Pequeñas acciones cotidianas pueden marcar una gran diferencia.

Entre las principales recomendaciones se encuentra regular el aire acondicionado entre 24 y 26 grados, ya que cada grado por debajo puede incrementar el consumo en un 8%. También se aconseja evitar el uso simultáneo de equipos de alto consumo, como planchas o lavarropas, mientras el aire está encendido.

Otras medidas incluyen realizar tareas domésticas en horarios de menor demanda, aprovechar la luz natural, utilizar lámparas LED —hasta un 80% más eficientes— y desconectar electrodomésticos que permanecen en modo stand-by.

Estos hábitos, sostienen desde la empresa, no solo ayudan a cuidar el sistema eléctrico, sino que también permiten reducir el monto de las facturas en los meses más exigentes del año.

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