El mapa de las muertes en rutas y calles de Catamarca durante 2025

La distribución de las víctimas fatales por siniestros viales en Catamarca durante 2025 dejó al descubierto un escenario inédito y preocupante: por primera vez en años, los departamentos del interior provincial superaron ampliamente a la Capital en cantidad de muertes, a pesar de contar con menor densidad poblacional y un parque automotor considerablemente más reducido.

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Según datos oficiales, los departamentos de Belén y La Paz encabezaron el ranking de víctimas fatales, con 11 muertes cada uno, posicionándose como las jurisdicciones más golpeadas por la inseguridad vial. En contraste, la Capital registró siete fallecimientos en todo el año, una cifra históricamente baja si se tiene en cuenta que concentra la mayor circulación vehicular de la provincia.

En la Capital, el detalle de los casos también refleja una problemática persistente: seis de las siete víctimas fueron motociclistas, mientras que la restante fue un peatón que murió tras ser atropellado por una motocicleta. Aun así, el número total marca una reducción significativa frente a años anteriores y evidencia un comportamiento estadístico atípico en comparación con el interior.

La brecha se vuelve aún más clara cuando se analiza el Valle Central en su conjunto. Capital y Valle Viejo contabilizaron siete víctimas fatales cada uno, mientras que Fray Mamerto Esquiú registró apenas una muerte durante todo 2025. Si bien los números no permiten hablar de una situación ideal, sí reflejan una contención relativa de la mortalidad vial en la zona más urbanizada de la provincia.

Muy distinto es el panorama en el interior. Allí, el perfil de las víctimas presenta rasgos repetidos: predominio de motociclistas, fuerte presencia de jóvenes y adolescentes, y siniestros ocurridos tanto en zonas urbanas pequeñas como en áreas rurales y suburbanas. En muchos casos, los hechos se producen en contextos de escasa iluminación, caminos deteriorados y controles limitados.

La elevada cantidad de muertes en departamentos como Belén, La Paz y Tinogasta refuerza la hipótesis de desigualdades territoriales en materia de prevención, infraestructura y fiscalización. En numerosas localidades del interior, la motocicleta es el principal medio de transporte cotidiano y, al mismo tiempo, el más expuesto frente a la falta de capacitación vial, el incumplimiento del uso de casco y otras normas básicas de seguridad.

Durante años, la inseguridad vial estuvo asociada principalmente a la Capital y a los grandes centros urbanos. Sin embargo, los datos de 2025 muestran un claro desplazamiento del problema hacia el interior provincial, donde la fatalidad se vuelve más frecuente y, muchas veces, menos visible en la agenda pública.

Este nuevo escenario plantea un desafío concreto para las políticas públicas: replicar en el interior las estrategias que lograron contener las muertes en el Valle Central, pero adaptándolas a realidades marcadas por mayores distancias, menos recursos, controles más espaciados y una fuerte dependencia de la motocicleta como medio de movilidad.

La estadística de 2025 no solo refleja números, sino también un llamado de atención: la tragedia vial ya no es un problema exclusivo de las ciudades grandes, sino una emergencia que golpea con fuerza al corazón del interior catamarqueño.

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