El padre Carlos Bazán celebró si primera Misa en el Oratorio Divino Niño Jesús

“Les pido que recen para que este ministerio sea fecundo”, dijo a la comunidad, e invitó a los niños y jóvenes que sientan el llamado a responderle a Jesús.

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En la mañana del domingo 31 de mayo, el flamante sacerdote Carlos Daniel Bazán celebró su primera Misa en el Oratorio Divino Niño Jesús ubicado en el barrio Villa Eumelia, comunidad que lo vio nacer y donde se fue gestando su vocación de especial consagración a Dios y al servicio de la Iglesia.


En un clima de mucha alegría, los vecinos, entre los que destacó la presencia de los niños, de ese sector del sur capitalino se congregaron en el pequeño oratorio para participar de esta celebración eucarística, dando gracias al Padre Bueno por este don de sacerdocio de Carlos y acompañarlo en este día tan especial.


La Santa Misa fue concelebrada por el padre Salvador Acevedo, párroco del Sagrado Corazón de Jesús, jurisdicción a la que pertenece esta comunidad.


En su homilía, el padre Carlos se refirió a la Solemnidad de la Santísima Trinidad que se celebró en esta jornada dominical, explicando de manera sencilla el misterio del Dios Uno y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Luego de la consagración y de la Comunión, dirigió unas sentidas palabras en las que expresó: “Soy de acá, específicamente a media cuadra, vine de niño a esta comunidad donde inicié mi camino de fe, recibí los sacramentos, fui catequista, estuve en el grupo de jóvenes, y por eso esta comunidad tiene un gran significado, y hoy se los agradezco”. Y recordó que “en este altar, en el que venía a ayudarlo al padre (Gerardo) Denett, y hoy me veo aquí, que todo sea para mayor gloria de Dios”. 


“Sé que este este ministerio que se me confía no es para mí, y créanme que no lo merezco. Es Dios el que me ha llamado para seguirlo, y me ha confiado este ministerio por medio del cual voy a asistir a tantos hermanos. Por eso estoy agradecido con la comunidad que me ha recibido desde un principio. Ahora tenemos la dicha de compartir este Eucaristía y saber eso, que todos somos hermanos, que todos los tenemos que ayudarnos, sobre todo con la oración. Por eso les pido que siempre recen por mí. Con algunos vecinos comparto más de cerca, con otros quizás no, pero sepan que acá van a tener a alguien con quien contar”, manifestó. 

Animarse a responderle a Dios
Asimismo, expresó: “Que esto nos sirva para que los niños, los jóvenes que sientan el llamado de Dios, se animen, que puedan responderle a Jesús porque Él no les va a quitar nada, al contrario, les va a dar mucho más. Yo tengo mi familia, mis padres, mis hermanos, pero hoy Dios con esta tarea me dio más, me dio una familia grande, que es la Iglesia. Por eso, les pido que recen para que este ministerio sea fecundo, para que pueda llevar a Jesús a los demás, que no sea yo el que aparezca sino Jesús. Y cada uno de ustedes también está llamado a llevar a Jesús a los demás. Entonces hoy cuando vayan a su hogar, a su familia, compartan esta alegría de que se encontraron con Jesús en ese pan que se ha partido y se ha compartido”. 


“De todo corazón, agradezco a Jimena, a Magdalena, y a todos los que han hecho posible este camino con la oración, con la compañía, con la cercanía, a todos ustedes les brindo un fuerte aplauso”, concluyó. 


Luego de la bendición final, todos los presentes besaron las manos consagradas del nuevo sacerdote, que fueron ungidas por el Obispo con el Santo Crisma el día de su ordenación llevada a cabo el pasado viernes 29, y lo saludaron con mucho afecto.
Como corolario de esta hermosa jornada de fe, compartieron un rico chocolate.


Recordamos que el sábado 30 celebró su primera Misa en la sede parroquial del Sagrado Corazón de Jesús, y el domingo por la tarde en la capilla María Auxiliadora de Los Altos, jurisdicción de la parroquia Santa Rosa, donde viene realizando su experiencia pastoral.

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