El refugio secreto ante la Tercera Guerra Mundial: ¿Argentina se convierte en el último santuario del planeta?

Mientras los focos del mundo apuntan a la creciente tensión bélica global, un rincón aislado de la Cordillera de los Andes, en la provincia de Mendoza, podría esconder el próximo búnker del fin del mundo.

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Lejos del ruido, Argentina empieza a sonar en los pasillos del poder global como un posible refugio ante una Tercera Guerra Mundial. El proyecto lleva el nombre de Wamani, y detrás de él está Martín Varsavsky, el empresario argentino que fundó Jazztel y que hoy impulsa una idea tan ambiciosa como inquietante: construir un búnker de alta seguridad en un terreno de 32.000 hectáreas, ubicado a 3.100 metros de altura en San Carlos, Mendoza.

¿Por qué Argentina?

Varsavsky sostiene que la ubicación estratégica, el clima político y la neutralidad histórica del país lo convierten en una zona segura ante un eventual conflicto global. Su historia personal respalda la narrativa: sus padres, judíos europeos, encontraron en la Argentina un refugio pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

“Mientras Europa ardía, Argentina fue un santuario. Hoy, podría volver a serlo”, declaró el empresario a medios internacionales.

En su visión, el país podría no solo proteger a locales, sino atraer a millonarios y emprendedores globales en busca de paz, capitalizando el contexto de incertidumbre global.

La “Visa de la tranquilidad”: ¿un negocio con el miedo?

Inspirado por modelos como la “Visa Dorada” de EE.UU., Varsavsky propuso la creación de una residencia especial para extranjeros que inviertan al menos 500.000 dólares en el país. Esta visa no solo garantizaría protección, sino también incentivos fiscales para quienes deseen “refugiarse” en la Argentina.

La propuesta ya fue presentada a figuras internacionales como Elon Musk y al presidente argentino Javier Milei, durante su última visita a Estados Unidos. La intención del empresario no es solo construir un refugio, sino transformar al país en una suerte de Santuario Global Capitalista.

¿Un santuario o una distopía de élite?

Las críticas no tardaron en llegar. Mientras algunos aplauden la audacia y la previsión del proyecto, otros señalan el costado ético del asunto: ¿se puede hacer negocios con el miedo al colapso global?

En un contexto donde millones en Argentina enfrentan pobreza, inflación y exclusión, el anuncio de un búnker para millonarios extranjeros levanta preguntas incómodas sobre la desigualdad y el acceso a la supervivencia.

“Es el mal de época: convertir la tragedia en oportunidad de inversión”, opinó un sociólogo del Conicet.

 

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