¿El regreso de la contadocracia?
Las necesidades causadas por la pandemia ameritan una administración ágil que brinde soluciones inmediatas. Sin embargo, la burocracia potenciada por algunos de sus exponentes ralentizan los fondos para afrontar la crisis por el Covid y perjudican la imagen del gobierno.
Por estas cosas que tiene el ejercicio del Gobierno, hace casi diez años el peronismo recuperó el Gobierno de la provincia gracias a una lucha de veinte años de muchísimos compañeros, compañeras y de ciudadanos en general que buscaban un cambio a las vetustas políticas públicas de un frente que se desgastó cimentándose en el latiguillo de la paz social. Todo un eufemismo, ya que nadie como él manejó el concepto tan hipócritamente… pero eso es un camino que recorreremos en otro momento.
Durante el gobierno de la Dra. Corpacci hubo grandes logros y aciertos, pero también algunas demoras en la gestión.
En alguna oportunidad escribimos, al comienzo de la gestión de la doctora, sobre la contadocracia, haciendo referencia al manejo discrecional de un grupo de profesionales, a que nada se puede hacer sin el consentimiento de los contadores; sin importar lo que dice la ley, los dictámenes de los abogados, ni la jurisprudencia de los fallos de las cámaras, los contadores paraban un expediente porque, según su criterio, “está mal”. No importaba el bien que necesitaba adquirir tal o cual ministerio, no les importaba demorar años las compras, no les importaba la planificación… si no es como ellos decían que se debía hacer, el trámite no salía.
Eso llevó a que en ese periodo político se demoraran obras importantes para la Provincia y, por ende, para los catamarqueños.
Bueno, desde hace un tiempo a esta parte parece haber regresado la gran influencia de un diputado experto en la contadocracia. Hoy le responden dos ministerios, el ARCA, COMPRAS y va por más… mucho más. Ya se comenzaron a escuchar los lamentos de los ministros por las demoras en acreditar las partidas.
Este periodo que le tocó gobernar a Raúl Jalil se caracterizó por un primer periodo de fuerte inversión en los intendentes, muchas maquinarias para el agro, fortalecimiento municipal, obras de coyuntura en medio de una pandemia atroz… todo muy bien encaminado, hasta ahora. Sin plata para derramar en comunas y ministerios, pronto la economía de crisis (bien sorteada) se transformará en economía de guerra… esperemos que no.
Lo llamativo es que este grupo de burócratas en alza no son más que nueve o diez, los cuales no aportan ni votos ni esfuerzos. Mientras, la militancia mira detrás de la reja… esto, ya está pasando.