El “Tucumanazo”, unidad para la revolución popular
Todo comenzó el 9 de noviembre de 1970. El “Tucumanazo”, así fue denominado aquel movimiento de jóvenes que lucharon en un proceso que lograron conquistar un derecho de cientos de estudiantes de varias provincias del norte, incluidas Catamarca.
José Luna, siendo menor de edad y con su padre fallecido, trabajaba como obrero en un ingenio de Famaillá. En la dictadura de Onganía de 1966, se produjo el cierre de 14 ingenios azucareros. “Todos quedamos sin trabajo y yo fui uno de los que quedó sin trabajo, terminé el secundario y después pude conseguir un trabajo en la ciudad de San Miguel de Tucumán y estudiaba Ciencias Económicas y allí tuve acceso al comedor de la Universidad”, recordó a Catamarca Actual.
En aquellos tiempos, el comedor universitario albergaba y contenía a alrededor de 500 comensales, todos estudiantes de la UNT, la mayoría del interior de Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Jujuy y Salta.
“La política de la dictadura militar era disminuir el presupuesto para educación y obviamente cerrar el comedor”, contó al remarcar que a mediados de 1970 los estudiantes se organizan para realizar por primera vez una asamblea luego de constituir una comisión con seis delegados, y entre ellos, José fue elegido como uno de los miembros.
Aquellos días eran de lucha. Los estudiantes salían a comer a la calle como sinónimo de protesta y se movilizaban con marchas en defensa del presupuesto para la educación y para evitar el cierre del comedor, una de las ideas fijas de la dictadura. “Queríamos luchar porque acabe la dictadura, por la vuelta de la democracia, por los derechos de todos”, señaló.
A fines de octubre de 1970, el cierre estaba más cerca. La dictadura ya había decidido que el comedor deje de funcionar, pero los estudiantes unidos y organizados lo reinventaron como olla popular. “Decidimos que funcione con la colecta que salíamos a recoger del pueblo, comprábamos mercadería y nosotros mismos cocinábamos y hacíamos funcionar el comedor”, relató.
Esta situación no le gustaba para nada a la dictadura de aquellos años. “La represión era cada vez más intensa, se iban contra nosotros, impedían las marchas, nosotros lo mismo hacíamos actos relámpagos, hasta que llegamos a noviembre cuando la dictadura decide no dejarnos comer más en las calles y decide cerrar definitivamente el comedor el 9 de noviembre de 1970”, revivió.
En ese momento, la dictadura se va contra los estudiantes y deciden atacar con la fuerza de la Policía provincial y las tropas de asalto a quienes se encontraban allí. “Logramos meternos al comedor, y ellos atacan y atacan, logramos resistir para que no caiga el último bastión que quedaba en la Argentina”, indicó.
La batalla fue en el comedor y en las calles, por un lado, los militares que atacaban sin parar, y por otro, los estudiantes que defendían su lugar y sus derechos, con total resistencia y amor propio. Por esas horas, el pueblo se entera de lo que estaba ocurriendo y se comienzan a armar barricadas en la zona.
Ese día estalla el “Tucumanazo”. Se llegaron a tomar más de 100 manzanas en todos los barrios y se da una victoria popular. El pueblo derrota a la dictadura, logran retirar a las tropas y todos organizados lograron recuperar el comedor, pero no para 500 estudiantes, sino para 5 mil comensales.
No solo eso, sino que la revolución popular consiguió aumento para los no docentes, que se les abone las deudas a los trabajadores y que se reactiven las actividades en los ingenios.
“El Tucumanazo lo quieren olvidar, no lo quieren mencionar, lo tapan con tierra todos los días porque representa la historia del pueblo, todos unidos, los pueblos tienen que tener memoria, deberían enseñarse en las escuelas”, reclamó.
Años más tarde, en la noche del 13 de noviembre de 1974, la historia se vuelve a repetir. El comedor se cierra definitivamente y José junto a quienes lo acompañaban caen presos. “A mí me llevaron, me torturaron, algunos compañeros fueron desaparecidos, otros muertos, y en ese momento no se pudo revertir eso”, expresó.
¿Cómo fue? “Como el otro comedor lo habían dinamitado, decidimos defender el otro comedor y nos quedábamos las 24 horas del día para que no lo dinamite la Triple A, estábamos dispuestos a enfrentar a la Triple A”, contó.
Las autoridades universitarias habían prometido que los militares no iban a avanzar con el comedor que se encontraba dentro de la Universidad. “Lo mismo nosotros nos quedamos ahí, pero esa noche entró un grupo de comando de la Policía Federal, provincial, civiles, más de 200 tipos armados y nosotros estábamos en el comedor con una defensa muy pequeña donde la relación de fuerza era muy desfavorable”, apuntó.
La única opción en ese momento era entregarse y lo hicieron. “En ese momento, me separan a mí y me torturan toda la noche, me destrozan, me hacen pedazos, tratando de que el corazón me fallara, tantas horas de golpiza todavía estaba vivo, y al otro día empezaron las movilizaciones para pedir por nosotros”, comentó.
Otra historia
José fue puesto a disposición del Ejecutivo Nacional, después trasladado al Penal de Villa Urquiza, después otros meses más en Devoto cuando se desata una crisis de hepatitis. Allí también se encontraba preso el hermano del Che Guevara.
A raíz de esta situación, los presos organizan una huelga de hambre. José es enviado a Rawson de castigo, después pasó por el Penal de Chaco. En ese lugar, logra que autoricen su salida del país después de varios intentos de fusilamiento. Llegó a Colombia, donde fue detenido por “montonero”, y tras varios días, lo liberaron hacia Venezuela donde se sumó a la revolución bolivariana y en la lucha por los derechos humanos.
Actualmente, José tiene 74 años y vive en Venezuela.
Una semana especial
En conmemoración de una fecha trascendente en la historia, aquellos jóvenes (los que están) que conservan el espíritu de lucha y conquista colocarán una placa por los 120 desaparecidos en el lugar donde funcionaba el comedor universitario (de la Universidad Nacional de Tucumán), ubicado en calle Muñecas 246.
Este evento se llevará a cabo este viernes 12 de noviembre, que incluirá un espectáculo artístico y poesías, para no dejar desapercibido un hecho tan importante.