El valor de la palabra
Retomando antiguas lecturas de un gran autor, que me sirvieron para poder desarrollar algunas reflexiones sobre el valor de la palabra, de entre sus tantas obras tomé “EL GESTO Y LA PALABRA”.
André Leroi-Gourhan (París, 25 de agosto de 1911 - París, 19 de febrero de 1986) fue un etnólogo, arqueólogo e historiador francés, doctor en humanidades y doctor en ciencias. Fue uno de los grandes especialistas franceses en Prehistoria y Antropología y enseñó en las universidades de Lyon y La Sorbona, en el Colegio de Francia.
Bueno, para darle un significado a la palabra he tomado un autor muy importante, el cual ha desarrollado un método holístico, donde se van a fundamentar los estudios que hace en el campo este de una manera global.
Ambas aportaciones, y otras más, nos dirigen hacia el paradigma fundamental de la investigación de este autor: la «captación global» de los fenómenos humanos. Según él mismo sostenía, toda investigación debe enfocarse hacia la totalidad de las manifestaciones humanas, en su naturaleza antropológica, en sus actividades corporales y mentales, en sus productos orales y materiales, desde la amplitud de su hábitat (sincronía) a la profundidad de su cronología (diacronía). También se esforzó por iniciar todas sus investigaciones de un modo empírico, sin teorías a priori, con un trabajo de campo que recogiera todos los datos posibles, con lentitud y eficacia, antes de lanzarse a contrastar hipótesis.
Cada detalle debe ser contextualizado lo más ampliamente posible, antes de juzgar su valor científico y, después, con la ayuda de hipótesis sucesivas, se llegará a un conocimiento del «conjunto». Este planteamiento holístico es, como decimos, la mayor exigencia de su paradigma científico y explica la amplitud de sus especialidades: lingüista, etnólogo, antropólogo, arqueólogo, semiólogo e historiador del arte.
Dicho esto, le dio en una obra muy importante llamada “Del gesto a la palabra”. La gran descripción que hace del hombre prehistórico, desde sus sonidos guturales para pasar a articular a través de la glotis, lo que va a ser la palabra y lo que la misma simboliza para el ser humano.
La palabra es algo muy importante porque el ser humano puede describir un paisaje, puede darles nombre a las cosas, también puede escribir poesía, hacer ciencias, artes, filosofía, discursos políticos y también reafirmar todo lo que puede serle útil.
Entonces el sentido de la palabra tiene un valor muy fuerte simbólicamente para EL SAPIENS SAPIENS. Esto lo lleva a que, de pronto, la palabra sea algo tan importante que nos diferencia de las otras especies en un salto cualitativo.
Acá quiero hacer una reflexión, viendo los últimos acontecimientos que estamos pasando, se han hecho distintas declaraciones usando la palabra y también armando discurso con los cuales van a reforzar o si no crear ideología para dar cierta seriedad o, a lo mejor, lo que se diría una verdad. Pero es más parecido a una post verdad.
Entonces lo más sustancial de esto es que la palabra es un instrumento muy importante que tiene el hombre desde sus comienzos. En su quehacer ha comenzado a desarrollar la técnica, la ciencia, la cultura y la civilización, también ha creado en el discurso que a veces ha llevado a la humanidad a producir grandes ignominias, creando arengas como el fascismo y el nazismo. Y luego los grandes genocidios que se han creado a lo largo de la historia, con esto quiero significar que la palabra tiene un peso simbólico.
Actualmente se ha montado sobre ella para argumentar casos como la “infectadura” o “dictadura de la infectadura”, también lo que viene hacer una creación de argumentos de ciertos personajes que dicen o parecen representar a ciertos partidos, pero de los cuales no representan, sino que hacen opiniones, pero lo toman como tal dado que los medios hegemónicos o multimedios repiten como cuando uno hace una moneda falsa y entra a circular, y sigue esa moneda circulando sin preguntarse si es original o no.
En estos tiempos de pandemia se han visto casos muy tristes, dramáticos y también de corte fascista, como cuando se hizo la marcha contra la cuarentena y se decía que esto era una dictadura del comunismo, otros hablaban de que querían ser libres o de especies de anarquismo y dejaban de lado lo que es el ESTADO.
Oh sorpresa, uno de ellos y fiel representante, fue víctima del coronavirus al hablar en contra de lo que se estaba llevando a cabo, priorizando la vida y no la muerte.
En la época de las camisas negras del fascismo, su canto era: viva la muerte, ese fue su lema. Analógicamente, en las manifestaciones de estos individuos vemos como esto ha tomado una cierta encarnadura en los medios hegemónicos mencionados anteriormente, los cuales se encargaban de difundir de manera general y con cierta ``rigurosidad científica``. Lo cual hace que produzca una gran confusión y desorientación en lo ideológico, lo político, lo social y económico.
Hoy asistimos a una de las más grandes estulticias humanas y que son ejemplo de los que conducen los pueblos, el caso de Bolsonaro, que es rayano a la locura, contrajo el coronavirus, siendo un hombre que decía que era una simple gripecilla. Luego tenemos otro fascista de EEUU Donald Trump y anteriormente estaba Boris Jonhson en Inglaterra, así teníamos varios que esgrimían dichos argumentos en nombre de la libertad, que es sagrada, pero no de una manera anárquica, la libertad se entiende desde lo colectivo social-económico, que está compuesto por leyes y costumbres, respaldado por un estado.
El mismo fue ignorado, pero luego recurren a él cuando se encuentran presos de sus propias palabras y caen en la desgracia de contraer el coronavirus. Entonces cabe una reflexión: las palabras cuando se las escribe, son un instrumento muy valioso, ahora como se la emplea es un arma letal y lo demuestra que la humanidad ha hecho algo para construir y también para destruir. Sin ir más lejos, vemos como padece el mundo esta pandemia.
Cuando hablo de que el mundo padece esto trato en lo posible, entrando un marco de racionalidad, respaldado por un estado que prioriza la vida y no la muerte, otros priorizan la economía en detrimento de la vida. Ahora, la vida es fundamental para que existan lo demás, si no hay vida no existen las cosas ¿quién va a hacer poesía? ¿quién va a hacer economía? ¿quién va a producir?
Tan solo el hombre o el conjunto del pueblo trabajador son los únicos que puede transformar la historia y producir la grandeza de su Patria y del estado. Es lamentable ver como los medios hegemónicos aliados a personajes que dicen representar al pueblo tengan la irresponsabilidad de dirigir discurso distorsionando el tiempo y en el espacio que estamos viviendo. A eso le cabe que la ley a través de algún fiscal actúe de oficio y sea detenido y llevado a juicio por ser alguien que falta a la verdad.
Esto es concluyente para poder salvar lo que es una cultura, una civilización y un orden que es el Estado Nacional. Sin eso no se puede construir absolutamente nada, entonces ahí hace falta la reflexión profunda, medulosa, de los que están a cargo los destinos de los pueblos y los que han sido elegidos y ungidos por el mismo. Hay que ser categórico y no hacer construcciones erróneas falaces de argumentos o de post verdad.
El filósofo Ernst Cassier decía que nosotros somos animales simbólicos, eso quiere decir que nosotros ya nos habíamos alejado de la realidad y todos nos manejábamos a través de la simbología lejos de ella para hacer abstracciones de la realidad. Epícteto en el siglo V A.C decía “no son las cosas que me atormentan, sino lo que pienso de ellas”.
Este ditirambo es tan importante para una reflexión de toda la gran irresponsabilidad canallesca de esta horda que hace de la palabra un instrumento vil, un instrumento de destrucción y no de construcción. Con una palabra puedo crear la ciencia, el amor, la poesía, el arte y no el odio, la muerte, la necrofilia, el fascismo. Quiero concluir diciendo que la palabra tiene un valor simbólico muy grande y ese valor lo tienen que guardar los seres humanos, los SAPIENS SAPIENS y en eso es lo que hay que seguir pregonando para tener el reino de la libertad y dejar el reino de la necesidad, entonces seremos libres para poder tener un gobierno dónde nosotros seamos los responsables de nuestros actos y donde también ejerzamos algo tan noble como es la palabra.