Emprendimiento político busca financiamiento
Ricardo Guzmán empieza con el pie izquierdo: recurre por financiamiento a empresarios que se enriquecieron durante los 20 años del FCS.
Las perspectivas del radicalismo nuevo de Ricardo Guzmán
son, en el mejor de los casos, inciertas. Para prosperar tiene que demostrar
algo sumamente difícil, que es distinto al de los Castillo, los Brizuela del
Moral, los Acuña, los Pernasetti y otras tantas familias conservadoras.
Por ahora tiene un problema urgente y concreto: los
recursos, las fuentes de financiación para los viajes, los actos, los café,
etc.; sin chequeras oficiales a las cuales echar mano, como se hizo desde 1991
al 2011, hacer política es una cuestión es difícil.
Por eso, los promotores del entente, con Guzmán a la cabeza,
iniciaron una ronda de conversaciones con empresarios que se enriquecieron en
las dos décadas perdidas del FCS.
Ayer, por caso, Guzmán y el "Mocho” Acuña dialogaron un
largo rato con Guido Moguetta, el empresario polirrubro que durante la gestión
radical se quedó con la concesión de la terminal de ómnibus, obtuvo un préstamo
millonario del ex Banco de Catamarca, en pesos dólares, que no está claro si lo
devolvió o no; hizo obras por todos lados, algunas muy cuestionadas, como los
puentes de la tragedia de El Rodeo.
En el rubro económico, el guzmanismo, se ve, no es distinto
al castillismo: no mete la mano al bolsillo y prefiere recurrir a los
empresarios amigos. Claro, parece una cuestión normal, que los dirigentes
políticos recurran a cualquier fuentes de financiación disponible; pero la
experiencia de los últimos 20 años de FCS indica que los empresarios que
facilitan recursos en la etapa de formación fragiliza cualquier emprendimiento
político, porque convierte a sus dirigentes, cuando llegan al gobierno, en
simples ejecutores de decisiones y obras sin contenido social, eso tal vez
explique obras como el estadio u hosterías fastuosas en medio de la nada; y más
tarde, cuando todo estalla, esos dirigentes se convierten en bomberos de
incendios financieros que se apagan con endeudamiento que se paga con más
pobreza, o peor todavía, esa dirigencia es policía de sociedades desesperadas.
Eso paso en los últimos 20 años y los responsables de esas
fullerías parecen dispuestos a repetirlas en el futuro, si vuelven.