Encontraron un cementerio de animales de 200 millones de años de antigüedad
Paleontólogos argentinos encontraron un centenar de microfósiles en la cuenca de Marayes, ubicada al este de la provincia de San Juan. Este extraordinario cementerio de animales está compuesto por esfenodontes, reptiles mamiferoides y reptiles cocodrilomorfos.
Investigadores del Instituto y Museo de Ciencias Naturales
de
Algunos de los ejemplares descubiertos presentan marcas de
mordeduras, por lo que una de las hipótesis es que estos pequeños animales
fueron transportados por sus predadores y ello favoreció a que fueran
encontrados en un área de apenas
La doctora Carina Colombi contó a
Colombi explicó que el hallazgo permitió confirmar que si
bien los dinosaurios sauropodomorfos eran las especies más comunes en la cuenca
de Marayes -ubicada aproximadamente a
"Es un nivel anormalmente rico en fósiles de pequeño tamaño,
lo que en paleontología se llama microsite o bone-bed de microfósiles”, detalló
la investigadora. Y agregó: "Este nivel se formó hace 230 millones de años
atrás, durante el Triásico Superior, y junto con los yacimientos preservados en
la cuenca de Ischigualasto, conforma uno de los mejores registros de la
paleofauna triásica del mundo”.
Colombi, especializada en reconstruir los paleoambientes del
punto de vista tectosedimentario y paleoclimático, aseguró que el hallazgo de
microfósiles tan variados es muy útil "para reconstruir cómo se
interrelacionaban los diferentes animales, las plantas y el ambiente en el que
se desarrollaron”.
Causas que ocasionaron el cementerio de animales
El centenar de microfósiles fue hallado en un área que ronda
los
Colombi comentó que "una posibilidad es que animales de
mayor porte, que desconocemos a qué especie pertenecerían, pero que
posiblemente tenían un tamaño semejante al de una hiena, cazaran a estas
pequeñas especies y las llevaran a un sitio común para alimentarse”.
La investigadora explicó que, en ocasiones, se puede encontrar
cementerios de animales que por sus propios hábitos se acumulan en un
determinado lugar, para empollar u otro motivo, o que acostumbran desplazarse
en grandes grupos. Y, al acontecer un evento excepcional, tal como una erupción
volcánica, fallecen y quedan enterrados todos juntos. Por otra parte, también
es posible que una fauna fallezca en partes distintas y sea acumulada por un
río por ejemplo.
Para explicar el bone-bed de microfósiles de Marayes, los
investigadores se inclinan a pensar que se combinaron diversos factores. La
doctora Colombi explicó que "los restos fueron acumulados por predadores, lo
que provocó una selección de presas pequeñas que presentan marcas de mordidas”.
"Luego, seguramente, un agente como el agua barrosa
desbordada de un río se encargó de transportar estos restos un corto trayecto y
quedaron acumulados en un cuerpo de agua temporario en la llanura, donde se
alteró la superficie de los fósiles por el crecimiento de algas y otros
microorganismos, y comenzaron a mineralizarse a medida que quedaban enterrados
por el barro salino”.
Paleoplantas, dinosaurios y dióxido de carbono
La conservación de los fósiles en varios yacimientos de San
Juan es sorprendente, pero por sobre todas las cuencas se destaca
Ischigualasto, porque no solamente preservó a los ejemplares más completos de
primeros dinosaurios a nivel mundial, sino que también contiene de manera
inmejorable a las plantas que vivieron durante el Triásico.
Colombi comentó que "por lo general, en paleontología, si
tenés la suerte de encontrar restros de una planta, lo que queda de ellas es el
moldecito, como si apoyaras la hojita en una plastilina, y un poco de carbón
que indica que allí hubo materia orgánica, pero en Ischigualasto tenemos la
fortuna de que no solo está el moldecito, sino también la cutícula, lo cual es
muy bueno, porque es como una momificación, y vos podés levantar la hojita y
mirarla y eso nos permite hacer estudios geoquímicos de isótopos estables y
determinar la cantidad de dióxido de carbono que hubo en la atmósfera en esa
época”.
Así, la investigadora Colombi buscará reconstruir, entre
otros factores, los niveles de dióxido de carbono que hubo en la paleoatmósfera
y entender cómo sus variaciones a lo largo del Triásico estuvieron acompañadas
por el aumento o disminución de las diversas especies.
"Estoy avanzando en dicho trabajo, que será muy importante,
porque permitirá saber qué poblaciones de animales, sean dinosaurios, reptiles,
protococodrilos, u otros, se vieron favorecidas o desfavorecidas por los
cambios de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera”, aseveró la
especialista.
Fuente: Agencia CTyS