Enfermedades poco frecuentes: desafíos al sistema sanitario
Se trata de padecimientos de muy baja prevalencia, en su mayoría crónicos y discapacitantes. Si bien hay una ley, la falta de implementación de la misma dificulta el acceso a centros de diagnóstico especializados o la cobertura de parte de las obras sociales. La opinión de los expertos.
Pueden tener Insensibilidad Congénita al Dolor, lo que les
impide sentir dolor alguno. Otros sufren de progeria, que les provoca un
envejecimiento acelerado y la posible aparición de enfermedades como la
artritis a una temprana edad. También están los que tienen Síndrome de Proteus,
que deforma los huesos y tejidos de todo el cuerpo, o argiria, donde sus
pacientes sufren de un cambio de color de piel, entre el gris y el gris
azulado.
Estas son apenas algunas de las 8000 enfermedades
reconocidas como "poco frecuentes”, con una prevalencia en la población igual o inferior a 1 en 2000 personas. "Si
bien antes se utilizaba el término de enfermedades raras, llamarlas así tiene
una connotación dura o negativa para el mismo paciente. Es muy impactante y por
eso se cambió el término”, señala la investigadora Inés Noher de Halac, doctora
en Ciencias Biológicas e investigadora del CONICET y de
Según la página web del Ministerio de Salud de
En este sentido,
Pero la especialista apunta que, al no estar reglamentados
los puntos fundamentales de este programa, impide una correcta implementación
del mismo. "La reglamentación es deficiente y se contradice con otras
resoluciones. Por ejemplo, no queda claro lo referente al presupuesto, por lo
que muchas veces se terminan tomando recursos de otros programas”, amplía
Bianco.
A este escenario se le suma el hecho de que, según
desarrolla la experta, el Ministerio de Salud no determinó cuáles son las
enfermedades poco frecuentes. "La falta del listado es muy importante, porque
de existir facilitaría el conocimiento y acceso a la cobertura de parte de las
personas con EPOF. Si bien FADEPOF presentó un registro con más de 8000
enfermedades que fue depurado por el Ministerio, esta lista nunca fue publicada
de forma oficial”, expone.
Medicamentos huérfanos para enfermedades huérfanas
A raíz de esta situación surgieron los medicamentos
huérfanos, que sirven de tratamiento para algunas de las EPOF y cuya gestión y
dispensación tienen características especiales. "Para las industrias
farmacológicas, producir remedios para minorías no es rentable, entonces estos
medicamentos huérfanos pasan a depender del Estado u otros entes. Aunque no
suele ser un camino fácil”, explica Noher de Halac, quien agrega que a partir
de esta concepción surgió el término de "enfermedades huérfanas”.
Bianco, por su parte, señala que el problema con las obras
sociales y los medicamentos persistirá si no se toman medidas. "Simplemente se
podría hacer una modificación en el Programa Médico Obligatorio, es decir, el
piso mínimo obligatorio de cobertura, para incorporar los medicamentos para
EPOF. También se podría incorporar a través de un cambio en la reglamentación
del artículo 6 de la ley, que se refiere a las obras sociales, para que
incorporen como cobertura los estudios genéticos o tratamientos terapéuticos”,
ejemplifica.
Claro que, antes de llegar a un tratamiento, el primer paso
que debe superar el enfermo y su familia es el diagnóstico de su enfermedad.
"Por la rareza de estos trastornos, es muy poco probable que uno vaya a ver un
segundo o tercer caso de la enfermedad. Casi siempre uno se está exponiendo por
primera vez al encuentro con un paciente con esos síntomas”, describe Marcelo
Kauffman, doctor en Medicina e investigador del CONICET.
Según el experto, son pocos los profesionales que tienen
experiencia en el manejo y mejor algoritmo de diagnóstico de pacientes con
EPOF. "Incluso, los síntomas pueden confundirse con los de trastornos más
comunes, por lo que primero se descartan estos últimos”, amplía.
Especializado en Neurología Clínica, Kauffman es Jefe del
Consultorio y Laboratorio de Neurogenética del Hospital Ramos Mejía, en Buenos
Aires. Allí, dirige un grupo de investigación en trastornos neurogenéticos,
grupo de enfermedades del sistema nervioso y enfermedades neurológicas con una
causa genética. Muchas de ellas pertenecen al grupo de EPOF.
"Nuestro trabajo se divide en dos áreas-explica el
especialista- En la parte clínica atendemos a pacientes, muchas veces derivados
por otros colegas que creen que puede haber una causa genética. Evaluamos cada
caso, trazamos hipótesis de cuál pueda ser la causa y solicitamos estudios para
descartar posibles afecciones”.
En la segunda área, constituida por el Laboratorio de
Neurogenética, los investigadores diseñan ensayos de identificación de
alteración genética, con el fin de poder encontrar, en los genes, las causas
del trastorno de los pacientes. En muchos casos, las dolencias se deben a
enfermedades monogénicas, es decir, aquellas en las que la alteración de un
solo gen es suficiente para causar la afección.
Noher de Halac, por su parte, trabaja en el Centro de
Estudio de las Metabolopatías Congénitas (CEMECO), que funciona en el Hospital
de Niños de Córdoba. En este centro de servicios, investigación y docencia se
estudian distintos tipos de EPOF desde hace más de 40 años. "Son
investigaciones siempre asociadas al servicio, se podría decir que tienen un
carácter traslacional porque va desde la cama del paciente a la mesa del
investigador”, expone la académica.
Dentro de los distintos subgrupos, Noher de Halac dirige un
proyecto que se encarga de las Lipofuscinosis ceirodeas neuronales, también
conocidas como "enfermedad de Batten”. "Es un grupo de afecciones
neurodegenerativas y con convulsiones severas. Son progresivas, absolutamente
discapacitantes y si bien hay distintos tipos, que comienzan a una edad muy
temprana o en distintos momentos de la vida, incluso en la adultez, suelen
terminar también con una muerte muy temprana”, detalla la especialista.
Un momento bisagra
Para Kauffman, si bien considera que todavía queda mucho
para hacer, también destaca que hoy en día se habla de esta problemática,
cuando unos años atrás no estaba tan presente. "Eso es mérito de las
asociaciones de pacientes con EPOF que desde hace muchos años vienen trabajando
para hacer tomar conciencia a la población y a las autoridades sanitarias sobre
la importancia de estos trastornos”, resalta.
A su vez, el doctor en Medicina subraya el adelanto
tecnológico que permite conseguir información genética de forma mucho más
sencilla, aunque aclara que resta ampliar su llegada a toda la comunidad.
"Falta hacer más extensivo el acceso de estas tecnologías y los grupos de
investigación a un número mayor de pacientes. Estamos en un momento bisagra,
depende de que se profundicen algunas medidas o se tomen otras para que este
proceso sea llevado a más personas”, se ilusiona.
Noher de Halac, en tanto, considera que
La investigadora de
Fuente: Agencia CTyS-UNLaM