Enorme árbol se derrumbó en la avenida Presidente Castillo

Un añejo árbol de gran porte cayó esta tarde en avenida Presidente Castillo al 3900 a metros del monumento a Felipe Varela a causa del fuerte viento. Afortunadamente no hubo personas heridas, aunque pudo haber sido una tragedia si algún motociclista o automovilista pasaba por el lugar.

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El árbol que dio lugar a estas líneas no es el único que reúne todas las condiciones para causar un desastre. Abundan los ejemplares que cargan años de existencia y una altura tal vez desmedida si la vinculamos con el lugar que ocupan en la urbe urbana. No están en medio del campo alejados de viviendas o vehículos que circulan a sus pies como si fueran de juguete confeccionados con papel de aluminio. Así parecen cuando uno de estos árboles aplasta un auto.

Es probable que algún funcionario cercano al área específica esté pensando en arrancar esas añosas plantas, algo que sería un error irreparable.

La solución –según nuestra modesta apreciación--, pasa por una poda racional que reduzca armoniosamente el tamaño de la copa de manera que ésta ofrezca una menor resistencia a los vientos. Es  cuestión de .darle al árbol un perfil aerodinámico. Una tarea que debe ser supervisada por técnicos en la materia ante el riesgo de que se cometan verdaderos “arboricidios” estropeando las plantas.

Con que los responsables del área realicen una recorrida por la ciudad podrán advertir sin esfuerzo la existencia de grandes árboles que necesitan con carácter urgente, los servicios de podadores.

En una de esas comienzan por los árboles de La Alameda, de los cuales nos ocupamos hace quince años en otro medio periodístico.

Cabe esperar que se manejen con el “hoy—ya—aquí” que imponen las circunstancias. No todos los árboles tienen  “mala puntería” como el que se derrumbó en inmediaciones del monumento a Felipe Varela. Por lo general cuando resuelven venirse abajo algún daño material o personal pueden ocasionar.

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