Entrega de uniformes en la Escuela de Suboficiales

Un total de 511 aspirantes de la flamante promoción 116° de la Escuela de Suboficiales de la Armada (ESSA) recibieron sus uniformes, en una ceremonia que se realizó esta mañana en la plaza de armas del establecimiento y a la que asistieron sus familiares y allegados.  

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Presidió el acto el comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, contraalmirante VGM Oscar Patricio González, que ingresó acompañado por el intendente del Partido de Coronel Rosales, ingeniero Néstor Hugo Starc, y por el director de la Escuela, capitán de navío José Manuel Urrutia.

Luego de la incorporación de los aspirantes y del grupo bandera y escolta, las autoridades pasaron revista al personal formado. A continuación se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino cantado al unísono por los presentes, entre quienes se encontraban familiares de los alumnos provenientes del interior del país.

Más tarde, el capellán castrense presbítero Francisco Rostom Maderna, bendijo los uniformes que vestirán los aspirantes para dar lugar, después, a las palabras alusivas del director de la ESSA, quien dijo: “Jóvenes aspirantes navales de 1° año, el uniforme que visten hoy por primera vez en la plenitud de sus vidas, los identifica como integrantes de la Armada Argentina”.

Y resaltó: “La educación naval es un cúmulo de experiencias y conocimientos cimentadas en valores que responden a una conducta que ha caracterizado por siempre a los hombres y mujeres de nuestra institución. Cultiven estas virtudes en la carrera que han comenzado y que, en el día de hoy, tiene el primer escalón”.

La Marcha de la Armada, ejecutada por la Banda de Música de la ESSA, dio pie para el desplazamiento de los alumnos, quienes comparten el lema “Subordinación, Firmeza y Lealtad”. La ceremonia cerró con un desfile.

El orgullo de los aspirantes

El aspirante de primer año Nicolás Cortez, oriundo de Córdoba, explicó emocionado que fue un día muy importante para él. “Siento orgullo y felicidad, por haber logrado una meta que me había puesto apenas ingresé. Estoy orgulloso de mí mismo y de lo que pude lograr con esfuerzo”, manifestó.

Para María Milagros Ulloa, de Punta Alta, recibir el uniforme fue “un orgullo por todos los objetivos que uno tiene que ir pasando día a día. Uno tiene que tratar de superarse para forjar su futuro.”

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