El eslovaco Iván Jakes sufrió el impacto de un rayo y siguió corriendo
El motociclista eslovaco Iván Jakes sufrió la caída de un relámpago pero no se cayó de la moto y siguió piloteando. Llegó a la meta, quedó en 15ta. posición, pero fue trasladado a un hospital de Jujuy donde quedó internado.
Iván Jakes, un motociclista eslovaco de KTM, sufrió una descarga eléctrica pero terminó la etapa y quedo en 15º posición. Cuando llegó a la meta fue trasladado al hospital de campaña donde quedó internado. Ocurrió en la primera etapa con navegación en la que se ha impuesto Joan Barreda en motos.
Fuentes del servicio médico del Dakar confirmaron que los síntomas del piloto coinciden con los provocados por la caída de un rayo. El incidente podría obligar a Jakes a retirarse de la carrera.Terminó la etapa sin ningún percance mayor, más allá de la fatiga y la falta de oxígeno provocados por la altitud, según publicó el sitio Elancasti.com.ar
"Los síntomas que presentaba eran dolor en el lado izquierdo del cuerpo y mialgias en toda la masa muscular, así que fue al hospital para tomarle muestras de sangre y ver si le está pasando eso, y vigilar el brazo izquierdo, porque puede provocar edema muscular y compresión del paquete bascular", dijo Marcela Lauko, médica del Dakar.
Marcela aseguró que Jakes también se quejó de problemas de visión. "Tenía cierto trastorno visual con visión alterada de los colores. En el momento de la caída del rayo tuvo un cuadro confusional, dejó de ver".
"Claramente, parece haberle caído el rayo. Entró por el cuerpo porque el metal de la moto atrae la electricidad del rayo, entra por el cuerpo, se localiza en la moto y puede migrar por todos lados", explicó Lauko.
"Él dice que no se cayó. En ese momento debió de haber parado, no se acuerda mucho y estaba un poco confuso. Después de estar un rato aquí mejoró, pero parece haberle pasado eso", insistió.
"Depende de todos los resultados y de cómo siga. Su electro estaba bien, no parece haber daño del músculo cardiaco, pero lo que ocurre con la masa muscular uno sabe cómo empieza pero no hasta dónde llega y cómo termina. La electricidad puede provocar fallo renal, así que hay que vigilarlo", insistió.
Los competidores fueron sorprendidos por una tormenta con aparato eléctrico que ha hecho que muchos pilotos, fundamentalmente de motos, pasaran miedo durante buena parte de la etapa. Alcanzaron la cota más alta de toda la edición, 4960 metros de altitud que han hecho mella en el físico de los pilotos.
Dani Oliveras, piloto de Himoinsa, ha reconocido que han pasado varios momentos complicados al ver que los rayos iban cayendo a su paso.