Especialista instó a trabajar en prevención de riesgos de desastres
La docente investigadora de la UNCuyo y UDA e integrante de las Plataformas Regional de Las Américas y Nacional Argentina para la Reducción de Riesgos de Desastres, Lic. Gloria Bratschi, hizo un fuerte llamado a las instituciones públicas a “trabajar en la prevención de riesgos de desastres”.
También recomendó “prepararse y capacitarse”, y afirmó que el “aumento de la población y el desordenado crecimiento urbano” conlleva propensión a impactos negativos del cambio y vulnerabilidad climático y desastres de origen socionatural.
Bratschi disertó el lunes pasado en el auditorio de la Facultad de Tecnología y Ciencias Aplicadas de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCa.) en la continuidad del ciclo de conferencias que, desde setiembre pasado, se llevan a cabo en el marco de las Jornadas sobre Higiene y Seguridad Laboral.
La conferencia, que se realizó en doble turno, giró en torno a “La Comunicación Social como Herramienta para la Reducción de Riesgo de Desastre”.
En la ocasión, fue objeto de tratamiento la reducción de riesgos de desastre, la comunicación social como herramienta para la reducción de riesgos de desastre, el rol de los comunicadores en la reducción de riesgos de desastres, eficacia de la comunicación pública en la reducción de riesgos de desastres, marco de acción de Hyogo y responsabilidades en la gestión de riesgo de desastres.
“Gracias a todos los que hicieron posible mi presencia; me encanta ver la presencia de tanta gente joven”, comenzó diciendo la especialista, y luego de comentar que la temática expuesta “todavía no tiene arraigo en la Argentina, y sí en la comunidad europea”, rindió homenaje “a todas las personas que trabajan seriamente y solidariamente por proteger la vida de los demás”.
Recomendó “prepararse y capacitarse”, argumentó que la prevención “es un término que debemos incorporar en todos los comportamientos cotidianos”, señaló que “los países trabajan arduamente en la reducción de riesgos de desastres”, y citó que desde el año 2000 los terremotos causaron la muerte de 1.200.000 personas y 1,3 billones de dólares en pérdidas económicas.
Además de los terremotos, mencionó a las inundaciones, tormentas y sequías, entre otros, como factores generadores de desastres; ubicó a Latinoamérica y El Caribe como las regiones que hoy soportan este tipo de fenómenos naturales, y atribuyó al “aumento de la población y el desordenado crecimiento urbano” que las poblaciones estuvieran propensas a impactos negativos del cambio y vulnerabilidad climático y desastres de origen socionatural”.
“Debería preocuparnos que haya más calor, menos frío, más sequía”, alertó y recordó que ya en 1989 expertos en la materia “advertían sobre estos problemas”.
Al respecto, sostuvo que esos informes “que llegan a todos los gobiernos”, son elaborados con la finalidad que los poderes públicos adopten las medidas oportunas y necesarias “porque no se debería reaccionar sobre los efectos, sino que un adecuado enfoque de gestión de riesgo podría reducir las consecuencias”.
Manifestó que son los gobiernos los que tienen las responsabilidad de la “planificación”, y puso como ejemplo la construcción de puentes, sin perder de vista su duración y soporte. “Es más caro, pero evita pérdidas de vidas; justamente lo que se dice es que la gestión de riesgo está asociado al desarrollo”, sentenció. En ese plano, rescató el “valor económico y estratégico” de las vías de comunicación.
Asimismo, hizo notar que la legislación actual “no contempla las situaciones de saqueos, desbordes y shocks ante situaciones de desastres”, aludió a los nuevos paradigmas para los casos de emergencias direccionados “hacia una nueva forma de ver las cosas”.
“Catamarca tiene riesgos volcánicos y sísmicos, y en eso hay que trabajar”
Acerca de las acciones gubernamentales de orden preventivo, recomendó tener “una mejor protección civil, optimizando funciones; que no se piense solamente en las contingencias, sino en el antes”. Además, entre las prioridades, ubicó al equipamiento, la prevención y preparación, el monitoreo de las fortalezas y debilidades, la aceitada comunicación y coordinación, conducción y voluntarios adecuadamente preparados.
Tras abogar por “actitudes y conductas preventivas, con participación multisectorial”, expresó que “hay que ser sensible para trabajar en esto y hacerlo de modo interdisciplinario, porque nadie tiene la propiedad de la emergencia, todos podemos ser partícipes”.
Al hacer un repaso de los países vecinos dijo que Perú “está trabajando muy bien con la protección civil”, memoró que en el tsunami de Kobe perecieron 1.000.000 de personas, y sostuvo que “si algo pasa en Chile, tenemos que saber cómo actuar; Chile es un país preparado”.
“A veces, uno no se dá cuenta de las amenazas y riesgos”, añadió y remarcó que en Catamarca “hay riesgos volcánicos, también sísmicos, y en eso hay que trabajar”. En ese sentido, postuló que “hay que tener un plan de acción, porque de esa manera estaremos reduciendo considerablemente las pérdidas ocasionadas por los desastres”.
“Si no hay políticas de Estado, nadie va a trabajar organizadamente; entre las prioridades de acción, la prevención de riesgos de desastres debe ser una prioridad nacional y local”. Un Estado con una buena gobernabilidad del tema”, recalcó.
En ese contexto, consideró necesario “identificar y monitorear riesgos de desastre, mejorar las alertas tempranas, fortalecer el conocimiento, la innovación y la educación para una cultura de seguridad, reducir los factores de riesgos subyacentes, reforzar la preparación para casos de desastres, a fin de asegurar una respuesta eficaz y a todo nivel, y disponer de una plataforma de expertos y especialistas”.
En otro tramo de su exposición, definió al Marco de Acción de Hyogo 2005-2015 como “un fuerte y decidido compromiso para la reducción de desastres, activando mecanismos de trabajo relacionados a la prevención, investigación y preparación, entre otros aspectos”.