Estadio, simetrías y contrastes
No hace falta indagar mucho para constatar que los catamarqueños, comparándonos en las más variadas cuestiones con otras provincias, sacamos la peor parte.
Responsabilidad directa de una clase dirigencial sui generis. No solo se trata de un estadio de fútbol, que se construyó mal y que, aunque paguemos dos veces su valor real, igual es “incomparable” con los de otras provincias. El estadio, su historia, su estado y su imagen actual, es la síntesis de contrastes que duelen.
El estadio “Bicentenario” fue, quizás, la obra insignia de la obra pública berreta de los últimos gobiernos radicales. Por eso, justamente estuvo muchos años inhabilitado, por las fallas estructurales en su construcción que lo convertían en peligroso.
Pero como se sabe, el Estadio volverá a abrir sus puertas después de una inversión millonaria en obras de reparación y reconstrucción, de lo que se creía iba a ser un orgullo, como lo son los estadios en provincias que hasta hace no muchos años eran igual a Catamarca.
San Luis, Santiago del Estero o San Juan, presumen de tener estadios maravillosos, se los mire por donde se los mire. Catamarca ya pagó uno y todavía no lo tiene. Parece que lo va a tener, pero también parece que no va a ser tan maravilloso como el Estadio Único de San Luis, el Bicentenario de San Juan, o el modernísimo de Santiago del Estero.
Pero las simetrías, y los contrastes, con esas provincias, son varias, más profundas y dolorosas.
La provincia de San Luis le debe gran parte de su desarrollo actual al régimen de promoción industrial, que Catamarca también lo tuvo, pero que a nosotros no nos alcanzó para desarrollarnos.
La provincia de Santiago de Estero le debe gran parte de su desarrollo al régimen de diferimientos impositivos, que Catamarca también lo tuvo, pero que tampoco alcanzó.
La provincia de San Juan le debe gran parte de su desarrollo y pujanza actual al desarrollo de la actividad minera, pero que a Catamarca tampoco le alcanzó.
En resumen, bien podría decirse que, así como nuestra clase dirigente no construyó nada como para presumir ni con la promoción industrial, ni el régimen de diferimientos impositivos ni con la minería, tampoco es capaz de construir un estadio como para presumir. Todo es simétrico.