Fallas geológicas: la amenaza silenciosa bajo nuestros píes
La geografía de San Fernando del Valle de Catamarca y sus alrededores está atravesada por fallas geológicas activas que explican los movimientos sísmicos registrados en las últimas décadas y los ocurridos entre el sábado y domingo. Otro dato que es alarmante es la poca profundidad a la que se encuentra el magma en el Oeste de la provincia.
La provincia de Catamarca, y particularmente el Valle Central que comprende a San Fernando del Valle, Ambato, Valle Viejo y Capayán, no está exenta de riesgos geológicos. Lejos de lo que muchos habitantes piensan, bajo esta apacible superficie late un complejo entramado de estructuras tectónicas que, cada cierto tiempo, manifiestan su fuerza en forma de sismos.
La ciudad capital: asentada sobre una depresión tectónica
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San Fernando del Valle de Catamarca está ubicada en una depresión conocida como el Valle Central, delimitado por las sierras de Ambato-Manchao al oeste y El Alto-Ancasti al este. Esta configuración no es casual: se trata de un valle de origen tectónico, modelado por el movimiento de fallas geológicas que dieron forma al relieve actual.
La falla de Ambato: protagonista del terremoto de 2004
Una de las estructuras más significativas de la región es la falla que atraviesa la Sierra de Ambato. En 2004, esta zona fue epicentro de un terremoto que remeció el oeste provincial. Expertos advirtieron entonces que la falla seguía activa y que el cordón montañoso podría continuar desplazándose. La evidencia del evento sísmico encendió las alertas sobre el comportamiento geodinámico de la zona.
¿Qué pasa en Valle Viejo y Capayán?
En Valle Viejo, aunque no hay registros tan evidentes de fallas, estudios geoambientales han catalogado al departamento como un área susceptible a eventos naturales. La cercanía con zonas sísmicamente activas como Ambato y la Sierra de El Alto sugiere que también podría estar bajo influencia tectónica indirecta.
Capayán, por su parte, comparte con Ambato parte del relieve montañoso. Localidades como San Pedro y Los Ángeles, ubicadas al pie de la sierra, han registrado actividad sísmica, lo que refuerza la hipótesis de que las fallas se extienden más allá de los límites estrictos de la cordillera.
Una realidad que no debe subestimarse
Los estudios geológicos y la actividad sísmica registrada en las últimas décadas confirman que Catamarca está asentada sobre un territorio vivo, en movimiento. La profundidad del magma en algunas zonas del oeste provincial —estimada entre 15 y 40 km según estudios sísmicos— también podría influir en la actividad tectónica, especialmente en áreas como la Puna y zonas cercanas a Fiambalá.
Si bien los eventos destructivos han sido esporádicos, los especialistas insisten en la necesidad de planes de prevención, construcción sismo-resistente y concientización ciudadana.
El suelo catamarqueño guarda una historia milenaria de movimientos y transformaciones. Reconocer esta realidad es el primer paso para convivir con ella con responsabilidad.