Fama va por todo

La pretendida reforma del sistema electoral de la Universidad Nacional de Catamarca no es más que el intento de la conducción actual por asegurarse su continuidad, sin tener que negociar nada con los decanos como determina el estatuto vigente.  

POLITICA

El proyecto que avala la implementación de modificaciones al estatuto que rige la vida política e institucional de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA), que se debate en la Comisión de Asuntos Institucionales y Políticas Universitarias del Consejo Superior, no pretende democratizar la elección de autoridades, sino simplemente garantizar el poder total de las actuales autoridades.

Es que el sistema vigente para la elección de autoridades determina que el Vicerrector es un Decano, el cual surge del consenso político de todos los Decanos. El tema, grave para la conducción actual, es que Flavio Fama y su facción política, que aspira a quedarse eternamente en la conducción universitaria, no controla a todos los Decanos, los que gozan de cierta autonomía que los convierte en incontrolables políticamente hablando.

A corregir esa debilidad política institucional es que apunta la pretendida reforma del sistema electoral de la Universidad Nacional de Catamarca; no a otra cosa.

Es posible sí que la disputa entre los voraces sectores del radicalismo que anidan en la Universidad de Catamarca redunde en algún beneficio para la vida democrática interna, sobre todo si no hay algún tipo de acuerdo político, pero el objetivo de la reforma no es más que asegurar más y mejor  poder, casi absoluto, para las actuales autoridades.

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