San Fernando del Valle lidera las capitales del NOA en un ranking de calidad de vida

Según un estudio de investigadores del Conicet, la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca ocupa el primer lugar entre las capitales de provincias del Noroeste argentino en cuanto a la calidad de vida.

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Por primera vez, se hizo un ranking de la calidad de vida en 511 localidades argentinas. Lo elaboró un equipo de investigadores en geografía y demografía del Conicet y de seis universidades públicas.

Al analizarse las ciudades capitales de cada provincia, el primer puesto en el Noroeste argentino lo consigue San Fernando del Valle de Catamarca, con 7,27 puntos, contra los 7,10 de San Miguel de Tucumán. Luego se ubican Santiago del Estero y San Salvador de Jujuy, ambas con 6,92. El último lugar, con 6,68 puntos, es para la capital de Salta.

En el primer lugar en calidad de vida -a nivel nacional- quedó la ciudad de Punta Alta, en el sur de la provincia de Buenos Aires, donde el 78% goza de cobertura médica y menos del 3% vive sin baño.

El estudio comparó distintos aspectos que hacen a la calidad de vida como el porcentaje de habitantes de cada ciudad que no terminó la educación primaria, y como contrapartida la cantidad de personas que accedieron a la instrucción universitaria.

También se tuvo en cuenta la tasa de mortalidad infantil en cada localidad, así como el porcentaje de población que no tiene cobertura de una obra social.

Otro punto que se tuvo en cuenta fue la cantidad de viviendas sin inodoro, así como el hacinamiento en las viviendas. Se considera que una familia vive hacinada cuando hay más de dos personas por habitación, en promedio.

Guillermo Velázquez, investigador principal del Conicet que lideró el estudio y director del Centro de Investigaciones Geográficas de la Universidad Nacional del Centro, en Tandil, considera que uno de los rasgos característicos de la Argentina "es la desigualdad. Una perversión de asimetría casi perfecta, puesto que la riqueza se concentra en el sur y la pobreza hace estragos en el Norte".

A nivel nacional, la primera ciudad es la bonaerense Punta Alta, que sobresale porque brinda a sus habitantes las mejores condiciones en el acceso a la educación, la salud, la vivienda, y hasta un buen disfrute del ambiente.

"Tiene una alta proporción de población que terminó la Universidad. La mortalidad infantil es baja, así como también lo es la cantidad de gente hacinada y la de personas sin inodoros instalados. Casi no enfrentan desastres ambientales, como inundaciones, ni erosión de suelos", explicó Velázquez.

El ranking fue elaborado en base a las estadísticas de los censos de población del Indec. Fue presentado en el libro Geografía y bienestar, de la editorial Eudeba.

Después de Punta Alta, en los primeros lugares del ranking nacional se ubicaron las ciudades de Monte Hermoso, en la provincia de Buenos Aires, Comandante Luis Piedrabuena, Río Gallegos y El Calafate, en Santa Cruz, y Ushuaia y Río Grande, en Tierra del Fuego.

"La Capital Federal y la localidad bonaerense de Olivos están en lugares de privilegio si se las considera por separado del resto del Conurbano. En cambio, si se los considerase dentro del continuo que existe entre la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, bajarían al puesto 190 entre los 511 localidades estudiadas", aclaró.

"El Conurbano se destaca por situaciones muy diversas en su interior: en José C. Paz, el 41% de la gente vive hacinada, mientras que en Olivos el 9% de la gente vive hacinada."

Entre las peor ubicadas, se situaron varias del Norte: General Mosconi, (Formosa), Valle Grande y Rinconada, en Jujuy, Laguna Yema (Formosa) y Santa Catalina (Jujuy). Allí, más del 80% de la población no tiene baño en su casa y menos del 1% llegó a cursar la universidad.

"La ubicación tan baja del Norte se debe a que el proceso histórico casi lo dejó al margen. No recibió las grandes inversiones en industrialización que tuvieron otras regiones como la Pampeana", afirmó Velázquez. Hay una "distancia sideral" entre Punta Alta y General Mosconi.

"La primera es comparable al Primer Mundo y la segunda, a las zonas más postergadas del planeta. Se debe a la fragmentación socio-territorial del país en las décadas pasadas".

Sin embargo, al analizarse las ciudades capitales de cada provincia, el primer puesto lo consigue San Fernando del Valle de Catamarca, con 7,27 puntos, contra los 7,10 de San Miguel de Tucumán. Luego se ubican Santiago del Estero y San Salvador de Jujuy, ambas con 6,92. El último lugar, con 6,68 puntos, es para la capital de Salta.

Esto indica que más allá del éxito logrado en materia turística, esa provincia todavía está muy relegada en cuanto a la calidad de vida de sus habitantes.

Velázquez señala que los análisis estadísticos señalan que las condiciones de vida en la región NOA tuvieron una mejora con respecto al cuadro existente a principios de los 90, pero remarca que el avance fue mucho menor que en otras zonas de la Argentina.

La estructura productiva del Noroeste tiene una participación muy modesta en la economía nacional.

"Los complejos agroindustriales y la expansión de la agricultura (que involucran a los sectores más dinámicos de la región), la minería y la industria metalúrgica, si bien tuvieron un crecimiento considerable en el ámbito regional, representan sólo el 6,5% del país; por su parte, el sector vinculado al comercio, los hoteles y las instituciones financieras aportan solamente el 4,9% del valor agregado del segmento a nivel nacional. La participación en el comercio exterior también es mediocre. Durante años, la situación recurrente fue un estado de crisis de supervivencia productiva, poco atractiva para las inversiones, lo que comprometió el futuro de la región."

"Esta dinámica de la estructura productiva se asoció con un fuerte proceso de concentración de la población en las áreas urbanas, especialmente en las capitales provinciales", indicó Velázquez. "Este fenómeno de urbanización debe reconocerse más como un severo problema social que como el resultado de un proceso de crecimiento económico armónico y equilibrado. Es el resultado del magro desempeño de la estructura productiva, lo cual promovió, con ciertas variantes de una provincia a otra, la emigración de la población."

"Las áreas urbanas se convirtieron así en receptoras de una importante masa de población rural que en gran parte se estableció en las mismas en condiciones precarias", sostiene Velázquez. En las conclusiones, los investigadores del Conicet resaltan las profundas divergencias sociales que recorren la Argentina.

"El trabajo pone en evidencia la marcada diferenciación entre las oportunidades que brindan las diversas geografías. El Norte, históricamente proveedor de mano de obra, se constituye en el epicentro de la adversidad, mientras que las otras regiones en general tienen posiciones más favorables. Pero la desigualdad se reproduce en el interior de cada zona analizada, con grupos sociales privilegiados que gozan de la modernidad, y otros que viven en zonas inaccesibles, sin servicios, elevada fecundidad y escaso patrimonio cultural familiar."

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