“Fibra de vicuñas de Las Grutas, antes del Paso de San Francisco”
“Para tejer el poncho del Papa Francisco utilizamos fibra de vicuñas esquiladas en la zona de Las Grutas, en el departamento Tinogasta, antes del Paso de San Francisco”, le contó a Catamarcactual Mirta Rodríguez, coordinadora del Programa Textil Artesanal de la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca.
La responsable del grupo de artesanos, indicó que “éste es un programa de inclusión social, al que se fue sumando gente desocupada, que hoy llega a unos 80 integrantes y que aquí han encontrado un medio de vida, además de aprender un oficio tan noble como éste”.
“Por eso la alegría y el orgullo que sentimos en este momento, porque este obsequio al Papa trasciende a la Casa de la Puna (donde funciona el programa), a Catamarca y a la Argentina, porque hoy está llegando al mundo entero. Y nos llena además de felicidad porque estamos demostrando que la cultura del trabajo es la única manera que puede hacer plenamente feliz al hombre”, remarcó Mirta, agradeciendo al “intendente Raúl Jalil, que haya pensado en una prenda hecha por estos humildes artesanos, para agasajar a semejante destinatario”.
De las 80 personas que actualmente se desempeñan en ese centro de inclusión laboral de la Municipalidad Capitalina, “20 son becarios del PRODUCAT, que nos otorgó el ministro de Producción, Ángel Mercado; 12 pertenecen al programa Capital Social, y el resto son asistidos a través de Becas de Capacitación que nos entregó el intendente Jalil”, describió la coordinadora Rodríguez.
Respecto de si se trataba de un poncho o una manta la prenda regalada al Papa Francisco, Mirta precisó que “es un poncho, confeccionado con dos medias mantas, que tiene 2.20 Mts. de largo y 1,20 Mts. de ancho”, para el cual “se utilizó fibra marrón, tirando a rojiza, aterciopelada (centro en la foto), extraída de una vicuña de las denominadas ‘coloradas’, que se crían en la zona de Las Grutas, antes del Paso de San Francisco, a 4.200 metros sobre el nivel del mar”.
Y en cuanto a su realización, la coordinadora Rodríguez explicó que “no se puede adjudicar a una sola persona, porque acá todos hacen un poquito, distribuidos en grupos asociativos en los que unos se encargan del lavado y limpieza de la fibra, su clasificación; el hilado a un ritmo de 45 gramos por semana, en hebras de 12 micrones de espesor; pasando luego a la urdiembre en el telar y la tarea final del tejido (foto), todo a mano, de manera artesanal”.
“Acá enseñamos un oficio puramente artesanal, sin utilizar máquinas, ni energía eléctrica, todo a mano, como heredamos de la tradición de nuestros ancestros”, enfatizó.
Finalmente, antes de despedir al cronista de este diario, tras las fotos de rigor frente a la Casa de la Puna, Mirta Rodríguez comentó que “ahora se están haciendo todos los accesos y mejorando las veredas, porque aquí (Av. Recalde y Padre Dagostino) vamos a estar durante la próxima Fiesta del Poncho, seguramente con muchos visitantes, atraídos por esta dicha de haber tejido el poncho del Papa Francisco”.
Ah, hoy es el Día de San José, y del Artesano: Felicidades a todos los artesanos catamarqueños.