Fidel “Pocho” Sáenz, un peronista de barrio

Con Fidel “Pocho” Sáenz se fue un gran dirigente político, militante del Partido Justicialista, ex legislador y ex funcionario en distintas administraciones peronistas en Catamarca; pero, esencialmente, un amigo, un compañero del barrio.

POLITICA

Desde cuando la ciudad de Catamarca se dividía en los antiguos cinco cuarteles, y el “Pocho” era uno de los referentes excluyentes del Cuartel 4to., ese que tenía el aeródromo, las canchas de carrera, la Normal de Varones que diera origen a la Universidad Nacional de Catamarca, la respetuosa rivalidad política con el “Gringo” Ávalos o las pujas futboleras –más gloriosas que ahora, claro- entre la “Juve” de la Av. Virgen del Valle y el “Defe” de sus amores de la Av. Belgrano, a la vuelta de su casa, en la calle Sarmiento.

Con peso propio por el real dominio de su territoriedad, profundamente solidario y altruista, aunque sin llegar a “caudillo”, Sáenz supo tener sus “propia tropa”. De lo que pueden contar mucho mejor, tipos como Pedro Quevedo, en otros tantos de su familia, que eran incondicionales del “Pocho”. O esa banda inseparable del “Gato” Formoso, El “Negro” Brizuela y el “Negro” Mascareño…, tres amigos siempre fuimos…, como en el tango de Cadícamo,  porque “eran el trío más mentado que pudo haber caminado por esas calles…”, en su caso del Norte capitalino.

También pueden atestiguar aquellos tiempos del “Pocho”, que no siempre fueron buenos, algún muchacho más joven como Omar Kraneviter, o el líbero petitero del “Cordobés” Alejandro Rearte, con “pases” generacionales al actual equipo del “Pochito”, heredero político de su padre.  

Con ellos hizo política en su espacio de la Capital, y hasta incursionó en el departamento El Alto, donde tenía tierra, hacienda y buenos amigos, “para ayudar al Partido…”. Y le servían también como excusa para justificar alguna vuelta demorada, porque “viste cómo son los changos…”.

Y si hablamos del fútbol, seguramente habrán sentido los espasmos de la congoja, personajes tales como en buenazo del “Pacha” Esparza, o el más “duro” del “Pena” Rodríguez, que como Sáenz tienen el corazón y el alma atravesados con la pasión por la “banda verde”.

En el plano más estricto de los datos relevantes de este reconocido militante y dirigente peronista, habrá que mencionar sus responsabilidades como concejal entre el ‘73 y el ’76; candidato a intendente de la Capital en 1983, cuando el radical Yamil Fadel lo superó por muy pocos votos; subsecretario de Acción Comunitaria y Deportes del ’83 al ’87; convencional constituyente en 1988; y secretario Legal y Técnico de la gobernación de Ramón Saadi, hasta la intervención federal en 1991.

Como dirigente deportivo fue en varios períodos presidente del Club Defensores del Norte, delegado del “Norteño” ante la Liga Catamarqueña, y por la vecindad con el Tiro Federal llegó a ser titular del desaparecido Club de Tiro al Platillo.

Con motivo de su deceso, su esposa Sara Chacur, sus hijos Sarita, Fidel –como él, actual secretario de la Vivienda- y María Evangelina y sus queridos nietos, recibieron las más sentidas muestras de pesar ante tan irreparable pérdida. Entre ellas, las de la gobernadora Lucía Corpacci, otras autoridades de todos los poderes, legisladores provinciales, concejales y dirigentes políticos de todas las fuerzas políticas.

Y por supuesto estaban los amigos de toda la vida, los que lo conocieron como honesto comerciante y amistoso vecino, como esa clase de gente que nunca le importó ser, ni tener más que nadie; como el compañero de barrio que hoy emprendió su última partida. Que en paz descanses “Pocho” Sáenz.

Víctor “Paco” Uriarte

 

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