El fracaso de Pfeiffer
El oficialismo ultra k fue el principal derrotado el domingo pasado. Es por demás sabido que la “nueva política” en la que les gusta inscribirse a varios de los funcionarios de Lucia Corpacci, los que detestan al peronismo, son los principales responsables del flojo desempeño oficialista.
Ciertamente, hicieron mérito para cargar con esa responsabilidad. Para ocultar la bronca del festejo radical, la dirigencia peronista, decía en broma el domingo después de las 19, que de los 100 consejos para perder una elección, el kirchnerismo de Armando y Ángel Mercado los implementó todos, y que encima aportó algunos más.
Pero bromas aparte, la verdad es que el oficialismo puso todo su empeño para lograr lo que logró.
Una de las áreas más cuestionadas es Desarrollo Social, que conduce el inefable Oscar Pfeiffer. Entre sus tantos aportes a la resucitación política de la oposición puede anotarse el punto índice que le paga a un sacha periodista que durante los mediodías, por Radio Unión, entrevistó las últimas semanas a Eduardo Brizuela del Moral, Miryan Juárez, Hugo Melo y a cuanto candidato opositor anduviera buscando micrófonos abiertos y gratuitos.
Pero más allá de esa curiosa “libertad de expresión” que habilita la “nueva política” que practica Pfeiffer, más que los resultados que produce, a él le dolerá seguramente los zafarranchos a los que debió recurrir sobre la hora para amortiguar lo que todo el Gabinete veía venir un par de semanas antes.
A él, a Pfeiffer, le habían encomendado proveer de bolsones a la dirigencia barrial que no podía hacer frente a los desastres seriales de funcionarios que no saben siquiera que ningún oficialismo puede envarar una elección sin haber pagado los sueldos a la administración pública.
Pfeiffer, armó y entregó refunfuñando una cantidad mucho menor de los bolsones que le ordenaron, pero eso si, fiel a sus principios, ordenó hacer expedientes por los bolsones.
Pfeiffer parece no saber que esas cosas no deben quedar registradas en ningún lado, es el abecé de la política, de la vieja política claro; es como robar un banco y olvidarse el DNI en el interior del banco.
Es la constancia de su propia puñalada a la “nueva política” que practica y para colmo queda expuesto a un reclamo institucional por sus errores. Un caso este Pfeiffer.
(Adjuntamos copia de la orden de entrega de 50 módulos alimentarios del expediente correspondiente autorizado por el “Ministro”, al cual, por razones obvias, le borramos el nombre del referente que los retiró; no sea cosa que un diputado opositor se le ocurra ahora pedir informe).