Franja Morada prefiere a Luis Segura…no a Leticia

Las cenizas volcánicas, o no se sabe bien qué, siguen oscureciendo el panorama en Humanidades o, por lo menos en el de una las fuerzas que compite por el decanato; tan es así que cada vez es más claro que no será Leticia Vargas, sino que el decano Segura el preferido de los electores que aportará la lista Convergencia Universitaria.

POLITICA

Lo que parece una contradicción entre lo que se señala la primera línea y las subsiguientes,  bien podría ser la situación en la que están quienes impulsan la candidatura de Leticia Vargas de Segura, por cuanto a sus oídos llegan pedidos de disculpas, arrepentimientos, todo por “malos entendidos y la prensa malintencionada” que nadie le cree a nadie y los que ayer propiciaban su candidatura, ahora impulsan la candidatura de otra persona del mismo apellido, pero en realidad se trata de un hombre y que ya ocupa un importante cargo en la Facultad de Humanidades, quien es?....adivinó, se trata del Decano.

A saber, una de las fuerzas que antes era partícipe de esa intención, la agrupación estudiantil Franja Morada piensa que Leticia Vargas de Segura ahora “no corre más”, para muestra basta lo siguiente: entre sus integrantes realizan el siguiente cálculo: si compiten las dos listas, Convergencia Universitaria y Humanidades Plural, en el mejor de los casos, pueden llegar a obtener tres votos propios, los de un candidato a Consejero Docente, más dos votos de (en la misma categoría) auxiliares. Si a ellos se le suman dos o tres votos de los consejeros estudiantiles serían cinco o seis; a ello le suman el voto, ya obtenido, del consejero no-docente. Realizada la suma tendrían seis o eventualmente siete votos.

Por lo mismo sienten que pueden imponer decano, que sería…(¿adivinó?) Luis Segura, claro, él, el gran candidato que jura y perjura que “ya no”, “que en realidad nunca”, pero…”podría ser”, “¿porqué no?”, claro.

En una reunión realizada con los docentes adherentes, el último miércoles, él, el gran candidato dijo: palabras más, palabras menos, “la franja morada está integrada por gente leal, no sé si votaran por Leticia (Vargas) pero les aseguro que por Patricia (Breppe, candidata de Humanidades Plural) no lo harán, de ninguna manera”. La otra parte de la verdad que no enunció, y que tácitamente es la pura verdad, es que: solo lo votarán a él; a la postre, el gran candidato, y de ese modo (no de otro) se expresará la lealtad de dicha agrupación.

Las dificultades de Leticia Vargas son más que evidentes: contaría en su haber solo con un voto (propio) por los docentes, pero sucede que  dicha candidata a consejera figura en cuarto lugar entre los profesores. Se especula que si finalmente la Justicia federal habilita la participación de la lista Humanidades Plural, las chances de que esa candidata pueda ingresar al consejo directivo son remotas. El otro voto propio de Vargas se lo aportaría una candidata a consejera suplente, por ello las posibilidades de participar son, casi, nulas.

A esa puja pudo sumarse, finalmente no será así, el voto del consejero por el claustro de graduados, por el hecho de que la candidata por la lista Convergencia Universitaria fue derrotado por el candidato de la lista Humanidades Plural por más del 60% de los votos, lo que se dice, futbolísticamente hablando, por paliza.

Debido a este resultado surgen dos perdedores: el gran candidato; se pudo comprobar que su imagen entre los graduados es mala, debido a la “malintencionada prensa”, quien a través del centro de profesores de historia impuso su candidata. Dicho voto también se hubiese sumado…¿a quién?, si, adivinó, al gran (y anónimo) candidato.

Resulta más que evidente el malestar de la candidata Leticia Vargas, quien por estas horas, y  a pesar que declama y perjura que nunca se bajará de la candidatura, siente y, sobre todo, tiene la certeza que su candidatura fue en realidad un invento norteño, y de invierno, es decir, que nunca madurará, cuando lo haga ya será tarde.

Su “maltratada” imagen igual recoge respeto entre los docentes de Humanidades, o así lo señalan quienes están en la vereda de enfrente, políticamente hablando, claro. Se le cuestiona, no obstante, el haber acordado con el Decano su nominación y, sobre todo, no haber impuesto candidatos a consejeros propios, olvidó, claro, que el impulso que Segura le dio a su figura, cual cruzado en busca de la verdad, no era tal, sino que era para él, hoy algo más que obvio.

El decano Segura no solo hizo en este tiempo esa triquiñuela, también apoyó inicialmente a Barrionuevo, el otro candidato a rector, más, cuando vio que la fortuna no lo acompañaría por cuanto el rector Fama había sumado muchas más voluntades, rápidamente cambió de parecer y lo dejó a Barrionuevo solito y solo, así como se lee.

Finalmente, en la Facultad de Humanidades quienes voten a Franja Morada votarán algo preciso, claro, enunciado, “NO a Leticia Vargas, SI al gran candidato”; si estimado lector,…al gran candidato…porque claro, ¿que no soy candidato?, ¿que no aspiro a un cuarto mandato?, por favor…   

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