Fin de una frustración

Sin temor a equivocarnos podríamos decir que Catamarca es una tierra de paradojas, porque su gente ha perseguido sueños maravillosos al cabo de los años, pero que siempre terminaron en frustraciones como la que hoy llega a su fin. Terminan los años de poder del FCS y de Eduardo Brizuela del Moral.

POLITICA

Ambos, el FCS y Brizuela del Moral, llegaron como parte de una arrasadora utopía, hacer de Catamarca una provincia mejor. Fracasaron, lamentablemente. Solo puede hacérseles responsables de feroces enfrentamientos internos, al Frente Cívico en su etapa castillista, y de un vedetismo banal e irresponsable al brizuelismo.

Brizuela del Moral fue elegido en el 2003 para resolver los problemas de los catamarqueños, pero destinó todos los recursos disponibles de un Estado provincial millonario para esos años a una obra publica berreta siempre, prescindible casi siempre y que ni siquiera generó trabajo en blanco para los ciudadanos. Eso brindó todos estos años la falsa imagen de un gobierno que hacia, un espejismo que escondía corrupción y la falta de ideas para generar desarrollo genuino.

Brizuela del Moral fracasó porque no solucionó los problemas de fondo de nuestra sociedad, apenas entretuvo a los catamarqueños con cortes de cinta mientras paralelamente retaceaba fondos para obras de infraestructura básica para el desarrollo, para electricidad, gas, agua, salud, educación o seguridad.

No se puede desconocer de todos modos, que Brizuela del Moral es todo un símbolo, pero de una fuerza política que fracasó más que todas las que gobernaron Catamarca, porque ninguna dispuso los millones de la minería, ni los millones de créditos que se contrajeron desde 1991, ni los de una Coparticipación Federal que creció exponencialmente al ritmo de la cotización internacional de la soja. Brizuela fue otra frustración más para los catamarqueños, pero por suerte hoy llega a su fin.

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