Fuerte respaldo de Israel a la Argentina por la expulsión de un diplomático iraní
El gobierno de Israel expresó su apoyo a la decisión de la Argentina de declarar persona no grata al diplomático iraní Mohsen Soltani Tehrani y exigir su salida del país en un plazo de 48 horas, en un nuevo capítulo de tensión en el escenario internacional.
El canciller israelí Gideon Sa'ar manifestó públicamente su respaldo a la medida adoptada por la administración de Javier Milei y agradeció la postura del Gobierno argentino, al que calificó como un referente en la defensa de la libertad y la lucha contra el terrorismo.
La decisión fue oficializada por la Cancillería argentina, encabezada por Pablo Quirno, en base al artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que habilita a un Estado a expulsar a un representante extranjero sin necesidad de brindar mayores explicaciones.
El trasfondo del conflicto
La medida se produjo luego de un comunicado del gobierno de Irán que cuestionó con dureza a la Argentina, tras la decisión local de declarar a la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista. Desde Teherán advirtieron sobre una supuesta “responsabilidad internacional” del Estado argentino y lanzaron críticas directas a sus autoridades.
En ese contexto, el gobierno argentino argumentó que la expulsión responde tanto a esas declaraciones como a la “persistente negativa” del régimen iraní a colaborar con la Justicia en la investigación del atentado contra la AMIA, ocurrido en 1994, así como al nombramiento de personas buscadas por la justicia argentina en cargos clave dentro de la Guardia Revolucionaria.
Respaldo internacional y escalada
Desde Israel, Sa’ar celebró la decisión argentina y sostuvo que el régimen iraní representa “una amenaza para el orden y la seguridad mundiales”. Además, destacó el rol de la Argentina en el escenario internacional y su alineamiento en la lucha contra el terrorismo.
La postura israelí se suma a una serie de movimientos diplomáticos que intensifican el aislamiento de Irán, en un contexto global marcado por tensiones crecientes en Medio Oriente.
Por su parte, el gobierno iraní rechazó la medida, la calificó como “ilegal e injustificada” y la consideró una ofensa hacia su país. También atribuyó la decisión a la influencia de Estados Unidos e Israel, en un discurso que profundiza el conflicto diplomático.
Una relación marcada por antecedentes
La decisión argentina también se enmarca en una larga historia de tensiones vinculadas a los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994, hechos que dejaron más de un centenar de víctimas fatales y que aún siguen siendo eje de reclamos judiciales y políticos.
En este contexto, la expulsión del diplomático iraní representa un nuevo episodio en una relación compleja, atravesada por la búsqueda de justicia, la política internacional y el posicionamiento estratégico de la Argentina en el mundo.