Furcio de Sanz

Con el silencio cómplice de Castillo y Brizuela del Moral, el presidenciable Ernesto Sanz cometió un furcio durante su estadía en Catamarca.

POLITICA

Tal como indica la definición del furcio, Ernesto Sanz cometió un error al recitar su parte durante el acto de asunción de las nuevas autoridades del radicalismo catamarqueño al que asistió especialmente invitado.

El senador nacional por Mendoza casi como que escupió para arriba, porque habló sin considerar que sus correligionarios locales apoyan a todos los candidatos presidenciables habidos y por haber; esa misma flexibilidad ideológica que él se encargó de criticar a los dirigentes peronistas.

En su estadía en nuestra provincia, el senador Sanz, que ciertamente es un orador bien considerado y respetado, dijo que "en lugar de presentarse con vertientes oficialistas, opositoras, renovadoras, más renovadoras, menos renovadoras, me gustaría que el peronismo, en esta ocasión, unifique personería, como decimos los abogados, porque es más de lo mismo, son representantes de un modelo que se está agotando”.

Para el legislador, el peronismo "nos llevó de las narices, para un costado, que era el mercado, y luego para el otro, que era el estatismo”.

Curiosamente, durante su alocución, Sanz estuvo acompañado por los ex gobernadores Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral, quienes durante sus mandatos se dedicaron descaradamente a comprar conciencias peronistas, al punto de inaugurar "patas peronistas” dentro del entente denominado Frente Cívico.

Sanz, como no vive y se ve que no conoce mucho de Catamarca, no debe conocer las historias de personajes que bien conocen los catamarqueños; ahí están Juan Carlos Balverdi, los hermanos Miguel y Mario Marcolli, Pedro Casas, entre un centenar de otros dirigentes que tenían la misión de rajarse la boca hablando de su peronismo para después decir que a cambio de unas migajas de poder apoyaban las tropelías de los Castillo u a Brizuela del Moral.

Sobre que la creencia que dirigentes peronistas no llevaron a los argentinos "de las narices, para un costado, que era el mercado, y luego para el otro, que era el estatismo”, convendría aclararle también al confundido senador Sanz que sus dos principales anfitriones, Castillo y Brizuela del Moral, apoyaron a rajatabla esas políticas nacionales pro mercado o pro estatales, aunque claro, siempre con la precaución de que ese apoyo les garantizara a ellos seguir mandando en la provincia.

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