García Cuerva citó al beato Fray Mamerto Esquiú
El Arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, citó hoy al Beato Fray Mamerto Esquiú, en su homilía durante el solemne Te Deum de hoy en la Catedral Metropolitana, que estuvo centrada en el llamado a “refundar el vínculo social y político entre los argentinos”, amenazado por la exclusión de muchos y por el sectarismo de otros.
Durante el acto, encabezado por el presidente Javier Milei, quien estaba acompañado por integrantes de su gabinete, aunque sin la vicepresidenta Victoria Villarruel, García Cuerva pidió una clase dirigente que se anime al diálogo: “Basta de arengar la polarización”, rechazando “el terrorismo de las redes”.
García Cuerva llamó a “levantarse, ese el signo de la resurrección, es un llamado a revitalizar la urdimbre del tejido de nuestra sociedad; es ponerse de pie y caminar juntos venciendo la invalidez de la desesperanza que nos lleva a hacer componendas rastreras, de la intolerancia que fermenta en nuevas formas de violencia, de la tristeza crónica que a veces se nos pega en el alma y nos hace creer que nunca vamos a salir adelante”.
Fue en esta parte, que, citando al prócer catamarqueño, el arzobispo de Buenos Aires, expresó: “Por eso, con el beato fray Mamerto Esquiú, a quien recordamos especialmente en el bicentenario de su nacimiento, decimos: "¡República Argentina! ¡Noble Patria! (…) ¡Todos tus hijos te consagramos nuestros sudores, y nuestras manos no descansarán, hasta que te veamos en posesión de tus derechos, rebosando orden, vida y prosperidad!”.
“Argentina, toma tu camilla; es decir, no te olvides de tu historia, de los momentos en que parecía que no podías avanzar, de los próceres que te ayudaron a caminar, de los héroes que entregaron su vida por la libertad; de ese pueblo fiel que supo ponerse a los demás al hombro”, enfatizó García Cuerva, convocando a la “memoria agradecida y reconciliada por las raíces de la Nación y por los que personalmente nos ayudaron y nos dieron la oportunidad de salir adelante; esto nos hará más buenos, más generosos y más solidarios con los que aún siguen postrados. Eso se llama empatía. Por eso es cruel y escandalosa la ostentación, el despilfarro, el derroche”.