Grandezas y miserias compartiendo una tragedia

No sólo nuestro país se ha conmovido como pocas veces con motivo del desastre  ferroviario ocurrido en la estación  Once de Septiembre del ferrocarril Sarmiento. La prensa extranjera también se ocupó del terrible accidente.

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Omitimos los detalles con los que nos han bombardeado hasta la náusea los medios periodísticos, aferrados a un hecho que brinda “tela para cortar” en abundancia y permite el reciclado de las noticias hasta el infinito.

Pero no es posible ocultar el asombro generado por la gente del SAME, los bomberos, los rescatistas y hasta los improvisados voluntarios actuando sin medir riesgos ni esfuerzos en su afán por salvar vidas.

Lo hecho por los hospitales porteños pasará, también, a la historia de las cosas vinculadas con la solidaridad y los gestos de grandeza y el profesionalismo.

También pasarán la historia, pero vergonzosamente, los dichos del secretario de Transporte de la Nación el kirchnerista Juan Pablo Schiavi y el concesionario de la empresa ferrocarrilera Roque Cirigliano.

Ambos, casi al unísono, adelantaron opinión vinculada con las posibles causas del desastre; error humano. Los dos motivados por el mismo empeño de cargarle el fardo al maquinista y zafar del área peligrosa de las responsabilidades, de la falta de inversión y mantenimiento por no citar otros aspectos reprochables que rodean este asunto.

La actitud de estas dos personas se justifica a partir que si queda probado que la causa del accidente fue una falla en sl sistema de frenos, la carga de responsabilidades caerá sobre la empresa.

En cambio si el culpable del descomunal siniestro fue el maquinista la empresa zafa. No viene al caso demostrar que el maquinista estaba borracho o cansado, “pasado de horas” de trabajo. Lo fundamental es que la empresa no quede “pegada” y tenga que responder por varios millones de pesos en concepto de indemnizaciones. Hasta el momento de elaborar este despacho han muerto 50 personas y han resultado heridas 675. Será cuestión de ver hasta qué punto las aseguradoras –si las hay-, se hacen cargo.

De todas formas el “error humano” estará presente aunque no en la forma deseada por Schiavi y Cirigliano.

Siempre, indefectiblemente, en todo accidente  está el “error humano”. Así se trate de un siniestro protagonizado por un automotor, un barco, un avión o lo que sea.

En tanto y en cuanto existan elementos que dependan del ser humano para su correcto funcionamiento, habrá errores humanos.

Será imposible lograr que un técnico no se olvide de un pequeño detalle y ése sea –precisamente--, el que motivó un accidente con costo en vidas humanas.

Siempre pasó así y así seguirá pasando por que los seres humanos no somos perfectos aunque alguien haya dicho que hemos sido “creados a imagen y semejanza de Dios”.

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