¿Hacés ejercicio? Este hábito podría estar arruinando tu descanso
Un nuevo estudio publicado en Nature Communications reveló que entrenar de forma intensa en las últimas horas del día puede alterar significativamente la calidad del sueño.
La investigación, replicada por The Washington Post, pone en jaque una creencia muy difundida: que el ejercicio siempre ayuda a dormir mejor.
Entrenar tarde no siempre es buena idea
El análisis se basó en datos recolectados de casi 15.000 personas que usaron rastreadores de actividad de la empresa Whoop. Los resultados fueron contundentes: quienes realizaban actividad física intensa dentro de las cuatro horas previas a irse a la cama tardaban hasta 80 minutos más en dormirse, especialmente si el entrenamiento se extendía más allá de su horario habitual de descanso.
Además, esos participantes no solo dormían menos, sino que también sufrían una baja calidad del sueño. La frecuencia cardíaca se mantenía elevada por horas y la variabilidad cardíaca —indicador clave para la relajación— se mantenía en niveles bajos, lo que impedía al cuerpo entrar en un estado de reposo.
¿Por qué pasa esto?
Aunque el estudio no investigó los mecanismos exactos, los expertos creen que el estado de activación fisiológica post-ejercicio podría ser el gran culpable. Después de entrenar fuerte, el cuerpo queda en alerta: el corazón sigue latiendo rápido, el cuerpo está caliente y los niveles de adrenalina elevados. Todo esto va en contra del proceso natural de preparación para el sueño.
Según Josh Leota, uno de los líderes del estudio, es recomendable que quienes solo puedan entrenar de noche opten por rutinas más suaves o incluyan técnicas de relajación al finalizar la actividad, como yoga, respiración profunda o meditación.
¿Entonces no hay que hacer ejercicio de noche?
No necesariamente. La clave está en moderar la intensidad y elegir ejercicios menos extenuantes por la noche. Si podés mover tu rutina a la mañana o la tarde, mucho mejor.
Kenneth Wright Jr., profesor de fisiología integrativa en la Universidad de Colorado, subraya que el estudio “respalda una recomendación general de evitar entrenamientos intensos dentro de las cuatro horas antes de acostarse”.
Lo que podés hacer
- Evitá rutinas intensas después de las 20:00 hs.
- Probá entrenamientos suaves como caminar, yoga o estiramientos si solo tenés tiempo por la noche.
- Incluí prácticas de relajación post-ejercicio para bajar revoluciones.
- Mantené una rutina de sueño constante y un ambiente relajado en tu dormitorio.
La actividad física sigue siendo fundamental para una vida saludable, pero el “cuándo” puede ser tan importante como el “cuánto”. Escuchar a tu cuerpo y adaptar tus rutinas puede ser la clave para lograr un descanso verdaderamente reparador.