Haciendo números…
El diario impreso que tiene sus oficinas en la calle Sarmiento 520 publicó una información vinculada con la reparación de dos motores pertenecientes a aeronaves que son propiedad de la provincia.
Al entrar en detalles, expresó que la reparación de uno de motores tendría un costo de 400.000 pesos. Se refería a un motor naftero que se rompió durante un vuelo sanitario, lo que fue motivo para que la aeronave aterrizara en Rosario.
A propósito: en su momento algunos medios dijeron que se había tratado de un “aterrizaje de emergencia”. Ante una consulta efectuada por este portal al Director Provincial Juan Guillermo Dré, (el aviador que se hallaba a los mandos en ese momento) desmintió categóricamente que hubiera existido tal “emergencia” explicando que tanto los bimotores como los biturbo hélice y los birreactores poseen motores preparados para entrega potencia extra que es utilizada en casos de presentarse algún inconveniente y están los procedimientos previstos para esos casos en que el avión sigue volando normalmente con un solo motor y aterriza sin problemas. Como en realidad ocurrió con ese vuelo sanitario.
Volviendo al tema inicial, el diario de la calle Sarmiento informó que la reparación del otro motor (se refería a una turbina perteneciente al biturbo Metro III) le iba a costar 700.000 pesos a la Provincia. Es decir: la suma necesaria para reparar los dos motores ascendía -según el diario de marras- a 1.100.000 pesos.
Nos resultó llamativo el monto publicado por el diario impreso debido a que en el mes de junio pasado habíamos consultado al Director Juan Guillermo Dré sobre el estado de los trámites exigidos para reparar el motor averiado,
En ese momento el funcionario contó que se habían manejado varias alternativas a saber: la compra directa en fábrica de un motor nuevo (Cero horas) o la compra directa en fábrica de un motor reacondicionado,
Finalmente, se optó por encarar la reparación del motor roto en un Taller Autorizado por la Autoridad Aeronáutica Argentina.
Para adoptar esta resolución, el Director expresó que, entro otras cosas, se había considerado la edad del avión. El Piper Navajo Chieftain salió de fábrica en el año 1978 y si bien es cierto que puede volver estar en perfectas condiciones de uso y funcionamiento, no se justificaba colocarle un motor nuevo. Además, en los depósitos de la DPA iba a quedar un motor averiado ocupando lugar. Algo carente de sentido.
Aprovechamos para consignar un dato poco conocido: la DPA posee autorización para importar material aeronáutico sin pagar aranceles aduaneros. Eso significa que Catamarca, a través de la DPA, puede comprar desde un tornillo calificado como material aeronáutico hasta una aeronave. Se trata de una franquicia obtenida por el Director Dré mediante gestiones efectuadas hace varios años. Por cierto, gracias a esta franquicia aduanera, la Provincia ha ahorrado miles de dólares en ocasión de comprar repuestos y accesorios para sus aeronaves.
Regresando nuevamente al tema inicial y al notar una significativa diferencia en los montos publicados por el diario impreso, resolvimos recurrir la a fuente o sea la DPA como hacemos habitualmente, ocasión en la cual el Señor Dré nos brindó la información correcta. La reparación del motor del Navajo estaba presupuestada y autorizada en la suma de 350 mil pesos: La reparación general de la turbina tendrá un costo de 541.738 pesos. Hay que aclarar que la turbina no ha sufrido ningún desperfecto. Simplemente ha cumplido un ciclo de vida útil dentro márgenes de seguridad y le ha llegado la hora de una revisación general y puesta en servicio.
Haciendo números advertimos que surge una diferencia que supera los 150 mil pesos entre los costos reales y lo publicado por el diario de la calle Sarmiento. Una pifia de esa magnitud en un corto informe periodístico nos parece mucho y bastante flojo.
A nosotros no nos afecta si los medios incurren en esta clase de errores. Si nos ocupamos del asunto es porque nos consideramos integrantes de “una familia”, miembros de la comunidad periodística de Catamarca en la que existen profesionales que admiramos por sus notables condiciones y su profesionalismo.
Y situaciones como las que motivaron estas líneas dan la impresión de que hay aprendices que no son debidamente orientados e instruidos en el ejercicio de nuestra amada profesión,
Los diarios impresos están atravesando la peor crisis que recuerde su historia. Grandes diarios han cerrado sus puertas, muchos están en “terapia intensiva” y no pocos se hallan al borde su desaparición, sobreviviendo penosamente.
El motivo de esta crisis no es otro que la disminución de la vente de ejemplares y la merma ostensible de la comercialización de espacios publicitarios.
Eso sin contar el avance espectacular de los diarios digitales cuyo aumento en el número de lectores viene creciendo forma exponencial.
Hechos como el señalado dejan la impresión de que los diarios no publican la verdad y nadie está dispuesto a pagar por un diario que publica mentiras. La gente piensa que la toman por tonta.
Si en Catamarca hay diarios amenazados por la crisis mencionada, lo razonable sería ejercer ajustes en el área periodística elevando el nivel de calidad informativa. Salvo que se trata de campañas destinadas a desprestigiar funcionarios.
En los tiempos que corren, cualquier canallada podría ser posible.