Heces fosilizadas, otra forma de conocer el pasado
Un grupo de científicos recompuso parte del pasado prehistórico a partir del estudio de coprolitos humanos encontrados en el Parque Nacional Perito Moreno. Las investigaciones permitieron conocer mejor el consumo de alimentos de las sociedades originarias.
Las cuevas fueron una de las tantas moradas que usó el hombre miles de años
atrás. Allí organizaban el fuego, construían sus herramientas de piedra y
decoraban sus paredes con manifestaciones artísticas con un sentido profundo de
la belleza. Pero estas viviendas de piedra no eran utilizadas exclusivamente
por el hombre.
Estudios recientes que se desprenden del análisis de heces
humanas fosilizadas (coprolitos), indican que grupos de cazadores/recolectores
utilizaban las cuevas en los meses de primavera y verano, para luego marcharse
en invierno en busca de lugares menos rigurosos y más seguros. Así, aprovechando su ausencia, los guanacos
pasaban el invierno dentro de las cuevas. De este modo, hombre y animal,
compartían la misma morada sin coexistir en el mismo espacio.
Los coprolitos son heces deshidratadas o mineralizadas que
contienen inclusiones, tanto de origen orgánico como inorgánico. Son fósiles
valiosos debido a que brindan información sobre la composición de la dieta, y a
la vez aportan datos para la reconstrucción del ambiente en el que se hallaron
las muestras. Su recolección, en el Cerro Casa de Piedra 7 (Santa Cruz),
permitió conocer parte del consumo vegetal de los grupos aborígenes y el uso de
ese espacio.
"Mediante el análisis microscópico se reconocieron restos de
epidermis y granos de polen pertenecientes a distintos tipos de plantas y
arbustos, como varias especies de gramíneas, murtilla y chaura”, explica Lidia
Susana Burry en diálogo con
Las observaciones bajo la lupa también permitieron
identificar fragmentos de carbón, huesos, insectos del orden coleópteros y
vegetales. "Con las heces fosilizadas se puede hacer una reconstrucción de la
dieta vegetal del hombre, pero no me atrevería a decir si eran buenas o malas
dietas. Como en
La murtilla y la chaura son plantas nativas con frutos
comestibles, los cuales eran consumidos por las poblaciones con las que se
encontraron los españoles cuando llegaron a
El Cerro Casa de Piedra se encuentra localizado en el Parque
Nacional Perito Moreno, al Noroeste de
"El análisis de paleoheces en nuestro país es un área de
investigación reciente, cuyos estudios se están abordando a partir de
diferentes disciplinas, como la paleoparasitología, la copropalinología y la
arqueobotánica”, expresa Burry. Y concluye: "Este abordaje interdisciplinario
producirá información para futuros trabajos de hábitos de vida de las
poblaciones originarias y de reconstrucción de los paleoambientes”.
Fuente: Agencia CTyS