Hernández Jrs. se cree víctima de corpos
Descansado y liberado del peso de la presidencia del Concejo Deliberante, el ahora diputado Simón Hernández, hijo de aquel homónimo quijote que batallaba heroicamente contra nepotismo, fue fulminante contra corporaciones locales a las que, sorprendentemente, no se anima a nombrar. Hasta La Cámpora K es más seria.
El diputado Simón Hernández, hijo de aquel homónimo quijote que batallaba heroicamente en los ’80 contra nepotismo de los Saadi, llegó a un punto de no retorno con la dirección de un multimedio local que desde hace varios días le dedica importantes espacios y litros de tinto para evaluar los resultados de su paso por la presidencia del Concejo Deliberante de la Capital.
Lamentablemente su gestión no fue buena, o sea, hay motivos de sobra para criticarlo, por eso ahora Simón Hernández Jrs., como si fuera un integrante más de La Cámpora kirchnerista en su porfía contra el grupo Clarín, alza su voz contra El Ancasti.
Ayer, el joven diputado, cuestionado en el mismo radicalismo por su llegada en las listas del FCS según dicen por la imprudencia de su tío, Eduardo Brizuela del Moral, dijo que “todas estas cosas, más las que viví en campaña, es porque he tocado intereses económicos de grupos poderosos de la provincia de Catamarca que hoy me quieren pasar factura (SIC)”.
A pesar de toda su arrojo, Hernández hijo no nombra a esos grupos poderosos a los que dice haber ofendido de alguna forma; prefiere callar.
Callar no parece ser la actitud más conveniente en alguien que seguramente tiene reservas morales y en caso de no ser así, de no tener reserva alguna, debería tomar el ejemplo de su padre que en los años ’80 emprendió una batalla conmovedora contra el nepotismo de los Saadi, que aunque no la gano, porque hay que decirlo: la perdió él mismo cuando avaló en silencio una infinidad de odiosos casos de nepotismo en 20 años de FCS, por lo menos le sirvió para asegurarse un buen pasar.