Hijo ilustre si se quiere, pero hijo al fin

Cuanto más se sabe de lo que pasa en el Senado de la Nación, bien podría concluirse que su presidente provisional, Federico Pinedo, lo tiene de hijo al catamarqueño Oscar Castillo; sino vea...

POLITICA

Hay que reconocerlo, fue cruel la sonrisa de Federico Pinedo, luego de que al senador Oscar Castillo se le ocurriera reclamar que Gabriela Michetti presida la reunión cuando no correspondía, porque en esos momentos reemplazaba en sus funciones de presidente a Mauricio Macri.

Fue impropio de una personalidad del nivel de Pinedo, presidente Provisional del Senado; burlarse en público de un desorbitado senador de una provincia norteña.

Pero según parece, hay ahí, entre Pinedo y Castillo, una inquina que crece y crece. El primer episodio, que se conoce públicamente claro, fue el papelón que protagonizó Castillo y el placer impune con que Pinedo soltó su sonrisa. ¡No se sabe que podría haber hecho un senador con un poco de dignidad!

Pero ahora se sabe también que el miércoles 29 de junio, en horas de la siesta, muy probablemente, Pinedo haya vuelto soltar su sonrisa, con menos audiencia claro, pero seguramente con más impunidad.

Ese miércoles, a la siesta, ya se había aprobado la modificación de la Corte de Justicia catamarqueña, con el voto de los diputados Carlos Molina y Analía Brizuela del PRO, quienes se mantenían en contacto permanente, vía telefónica, con Pinedo.

Molina y Brizuela aseguraron que votaron como votaron por Nación, ahora se sabe que por Federico Pinedo en realidad.

Es de imaginarse esa sonrisa picarona de Pinedo esa siesta, sobre todo porque en su despacho había recibido al senador Oscar Castillo y al senador Dalmacio Mera, quienes le solicitaban que no apoyara el proyecto del oficialismo catamarqueño.

Evidentemente, ya podría decirse que Pinedo lo tiene de hijo a Castillo, salvo que alguien necesite otro episodio desopilante más para asegurarlo. Un hijo ilustre si se quiere, porque como sea Castillo es senador nacional y antes fue gobernador de provincia.

Como sea, está claro que Castillo no tiene onda con Pinedo; y Pinedo menos con Castillo. Lástima.

Podés leer también