Un día histórico recorre la memoria de los peronistas
Un día como hoy, pero de 2011, los catamarqueños concurríamos a las urnas con gran expectativa de lo que iba a ocurrir. Se elegían nuevas autoridades en la provincia.
Los fuertes candidatos de los dos sectores más importantes eran,
por el lado del Frente Cívico y Social, el ya conocido por todos Eduardo
Brizuela del Moral, que venía de ocho años de gestión sin pena ni gloria. Mientras
que en la vereda contraria, el peronismo apostaba todas sus fichas a Lucía
Corpacci, con el sueño intacto de dar el batacazo.
Brizuela del Moral ya venía de dos periodos en los que no
cumplió con las expectativas de la gente. Si bien inauguró obras faraónicas, la
gente seguía pasando las mismas necesidades de cosas básicas.
También eran más de dos décadas que fueron gobernadas por
gobiernos radicales: dos periodos de Arnoldo Castillo, uno de su hijo Oscar
Castillo, y los dos periodos de Brizuela del Moral.
Parecía una hegemonía difícil de romper, pero con nuevas
figuras, con un fuerte compromiso social, apoyado por Cristina Fernández de
Kirchner, también candidata en esas elecciones, el peronismo logró lo que para
algunos vislumbraban como imposible.
Fue triunfo contundente para la fórmula Lucía
Corpacci-Dalmacio Mera en Catamarca, y para Cristina Fernández de Kirchner-
Amado Boudou en Nación.
En sus primeras declaraciones tras el triunfo de aquella
noche, la actual gobernadora catamarqueña expresó: "Asumimos el compromiso de
gobernar para todos los catamarqueños. Ganó Cristina, ganó Lucía y ganó Catamarca”,
afirmó.
Media hora después, el fallido aspirante a la re-reelección,
Eduardo Brizuela del Moral, admitía lo irremediable: "Las tendencias del
escrutinio son inmodificables. Aceptamos la derrota”.
Ese triunfo fue por demás festejado por el peronismo
catamarqueño, que después de 20 años rompía con la hegemonía radical. Tan
contundente fue aquel triunfo, que cuatro años después los catamarqueños
volvieron a revindicar lo hecho por Lucía Corpacci con un nuevo triunfo en las
urnas. Y otra vez destronó a un conocido perdedor, Brizuela del Moral.