Homenaje de las familias con renovación de promesas matrimoniales y bendición a embarazadas
Durante la Eucaristía del sábado 9 de abril, Solemnidad de la Virgen del Valle, Patrona de la Diócesis de Catamarca, rindieron su homenaje las familias, la Pastoral Familiar, el Movimiento Familiar Cristiano, Grávida, Renacer y Faviatca (Familiares de Víctimas de Accidentes de Tránsito Catamarca).
La misa fue presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis
Urbanc, y concelebrada por sacerdotes del clero local, entre ellos el Delegado
Episcopal para
En la ceremonia religiosa hubo renovación de las promesas
matrimoniales y bendición de embarazadas.
Homilía
Compartimos el texto completo de la homilía pronunciada por
el Señor Obispo durante
Queridos Devotos y Peregrinos:
Hoy es
En esta Santa Eucaristía le rinden su homenaje las familias,
Los textos de
De igual modo repite la misma idea la carta a los Efesios:
"Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha elegido en
él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables
en su presencia, por el amor. Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por
medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de
la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido” (Ef 1,3-6).
¡Cómo no mencionar algún texto de
"Los Padres sinodales insistieron en que las familias
cristianas, por la gracia del sacramento nupcial, son los principales sujetos
de la pastoral familiar, sobre todo aportando el testimonio gozoso de los
cónyuges y de las familias, que son las ‘iglesias domésticas’. Por ello,
remarcaron que se trata de hacer experimentar que el Evangelio de la familia es
alegría que llena el corazón y la vida entera, porque en Cristo somos liberados
del pecado, de la tristeza, del vacío interior y del aislamiento (Evangelii
gaudium, 1)” (AL, n° 200).
"La pastoral familiar debe hacer experimentar que el
Evangelio de la familia responde a las expectativas más profundas de la persona
humana: a su dignidad y a la realización plena en la reciprocidad, en la
comunión y en la fecundidad. No se trata solamente de presentar una normativa,
sino de proponer valores, respondiendo a la necesidad, incluso en los países
más secularizados, de tales valores. También se ha subrayado la necesidad de
una evangelización que denuncie con franqueza los condicionamientos culturales,
sociales, políticos y económicos, como el espacio excesivo concedido a la
lógica de mercado, que impiden una auténtica vida familiar, determinando
discriminaciones, pobreza, exclusiones y violencia. Para ello, hay que entablar
un diálogo y una cooperación con las estructuras sociales, así como alentar y
sostener a los laicos que se comprometen, como cristianos, en el ámbito
cultural y socio político” (AL n° 201).
Si tomamos el, tantas veces escuchado, texto del Evangelio
de san Juan, tenemos una hermosa oportunidad de proyectarlo hacia la realidad
del matrimonio y la familia, que deben tomar el lugar del ‘discípulo amado’.
Es hoy que Jesús Resucitado les está diciendo a los
matrimonios y a las familias: "Ahí tienen a su Madre”. Y también, hoy, deben
renovar su decisión de "llevarla a sus hogares” (cf. Jn 19,27). Ella tiene que
ser lo más precioso, lo más íntimo y lo más querido de todo matrimonio y de
cada familia. Con Ella les será más fácil, pero no memos sacrificado, de llevar
adelante la vocación y misión que el Buen Padre Dios les ha confiado, y que
sólo ustedes pueden realizar con competencia y y fecundidad.
En el número 202 de Amoris Laetitia el Papa afirma que «La
principal contribución a la pastoral familiar la ofrece la parroquia, que es
una familia de familias, donde se armonizan los aportes de las pequeñas
comunidades, movimientos y asociaciones eclesiales». Es por ello que les pido a
todos los aquí presentes que lo tengan bien en cuenta y lo lleven a la
práctica. En cada parroquia, con el servicio cualificado y generoso del
sacerdote, tiene que estar bien organizado el acompañamiento de los matrimonios
y las familias, si es que queremos que se fortalezcan, y sobre todo, que se
curen tantos hogares maltrechos o llenos de las heridas que fue ocasionando la
cruel ignorancia del bello don del amor conyugal y familiar.
En lo poco que he podido ir leyendo de esta Exhortación
aparece muy repetitivo la necesidad de prevenir los males con una muy buena y
gradual formación humana y cristiana de lo que significa y aporta a la
‘ecología humana’ el amor conyugal, la fidelidad como clave del éxito en el
camino emprendido y primicia de abundantes bendiciones celestiales para los
esposos, y la apertura generosa y responsable al don de la vida como la más
valiosa y delicada cooperación con la obra creadora de Dios.
¡Cómo no poner en el regazo de
Querida Madre del Valle, todos estos ‘discípulos amados’ te
acogemos en lo más tierno de nuestros corazones y queremos que te vengas con
nosotros, a nuestros hogares para que seas nuestra Madre y Maestra por el resto
de nuestros días que peregrinaremos por esta tierra bendecida con tu presencia
e ininterrumpida intercesión.
¡¡Virgen del Valle, Reina de