La Hostería de La Merced abandonada a su suerte
La información vinculada a la Hostería de la localidad de La Merced destaca que la misma se halla desocupada desde hace cuatro años y –obviamente-,expuesta al deterioro propio de un inmueble desocupado, falto de mantenimiento y limpieza y al que es posible adicionarle los posibles daños derivados del vandalismo y del saqueo.
Se trata de un edificio construido con dineros del Estado (o sea con nuestro dinero) y un rápido análisis permitiría establecer que estamos en presencia de todo un símbolo: el “símbolo de la desidia de una burocracia inepta”.
También –y desde otro punto de vista-, podríamos calificar este “abandono de hostería” como un delito susceptible de ser penalizado, previa identificación de los responsables de este estado de cosas, que los hay sin duda alguna.
Con un criterio menos riguroso seria posible asignar a la existencia de una hostería “fuera de servicio” como un verdadero lujo propio de organismos estatales totalmente carentes de iniciativa, ideas, ambiciones, ansias de desarrollo, progreso, trabajo y amor por el terruño. O lo que es lo mismo: organismos poblados por elementos que juegan en contra de Catamarca y cobran un sueldo por ello. Todo un despropósito.
Estos asuntos se contraponen, por caso, con las declaraciones efectuadas por los viajeros que volaron a la Puna el pasado fin de semana. Con el asombro propio de quien visita Antofagasta de la Sierra y sus alrededores, todos los contingentes que a partir del 1 de Abril del año pasado vivieron esa experiencia se mostraron impactados y muy satisfechos
Como es sabido, estos operativos han sido organizados por el sector privado que se ha visto favorecido por las autoridades aeronáuticas de la provincia que facilitan el traslado de los turistas, mediante el pago de una tarifa similar a la que se aplica a cualquier vuelo tipo “charter”.
Dicho sea de paso, no advertimos, al cabo de casi un año de comenzados estos vuelos, ninguna gestión tendiente a producir un alargue de la pista de Antofagasta de la Sierra que se halla a más de once mil pies sobre el nivel del mar (unos 3.300 metros) en donde el aire es más enrarecido y limita la capacidad de transporte de la aeronave Fairchild “Metro III” en los vuelos de regreso en los que se fija un tope de 14 pasajeros. La solución pasa por contar con una pista más larga que, imaginariamente, permitiría la operación de aeronaves de mayor porte que el Metro III y, consecuentemente, la explotación de un atractivo turístico puesto a disposición de más personas.
Del turismo en Catamarca se han vertido miles de proyectos, uno más ambicioso que el otro pero el rol más importante como sería el que le toca al Estado, ese no funciona y si lo hace es en base una gestión poblada de atascamientos de diversa naturaleza cuyo detalle no viene al caso por ser ampliamente conocidos con motivo de la difusión periodística que tuvieron oportunamente.
En Archivo registramos uno de los primeros esfuerzos realizados para que Catamarca tuviera una Guía Turística. El emprendimiento corrió por cuenta y riesgo del publicista Federico Hausberger que puso a disposición del público un material singularmente valioso integrado por fotografías de gran belleza aportadas por Alberto Lindor Ocampo y el fallecido Manuel Felipe Bustos.
Sucede que en Catamarca uno de los principales atractivos está dado por la autenticidad de la flora. Difiere en este aspecto de lo que ocurre en Córdoba donde los talas, espinillos y chañares han sido reemplazados por pinos, cedros y cipreses.
Hasta en lo tocante a las cactáceas Catamarca posee la colección más grande de variedades de cactus que son motivo de atracción para muchas personas por ser aficionadas a estas especies algunas de las cuales son únicas en su género y se hallan en nuestra provincia.
Con frecuencia nos anoticiamos sobre “campañas de promoción turística” que son organizadas y ejecutadas por el ente oficial cuyos resultados no siempre han sido oportunos o satisfactorios. Se tiene la impresión de que carecemos de “visión turística” o “cultura turística” y con cierta frecuencia se registran quejas de visitantes por considerar que no hay una buena atención hacia ellos., vale decir que no somos receptivos y hay un sector bastante definido que se halla en contacto con el público en general y con los turistas en particular; se trata de los gastronómicos entre los cuales escasean los verdaderos profesionales orgullosos de su profesión. En cambio, abundan los que creen que ser mozo es algo denigrante y motivo de resentimiento; sus actitudes poco agradables trascienden al público y eso –entre otras cosas-, conspira contra la actividad turística.
Nos hallamos en víspera de elecciones y resulta oportuno pretender que los candidatos expresen con la mayor claridad posible, cuáles son sus planes en materia de turismo, la ponderada “industria sin chimeneas” que en muchos lugares mueve miles de millones de dólares y es el sustento económico de muchos países.
Hagamos de cuenta que “Catamarca puede” y obremos en consecuencia a todos los niveles.