Impartir justicia, una tarea difícil

Si la sangre que fabrica el hígado no es de excelente calidad, las neuronas mermarán su rendimiento y el juzgador podría perder ciertas capacidades y emitir fallos cuestionables, faltos de acierto o criticables.

POLICIALES

En notas anteriores nos hemos ocupado de lo que ocurre cuando la gente pide y exige justicia enérgicamente, en forma imperativa y un tanto agresiva, propia de gente “sacada” como suelen decir. Pero no siempre los jueces son  interesantes, salvo cuando se cuestiona un fallo o se pide juicio político para un magistrado entre los cuales hay algunos que se han hecho famosos ya sea por sus aciertos o por sus errores y pifias y resulta razonable  preguntarse ¿Cómo “funciona” un juez”?

Biológicamente un juez es un humanoide igual a Usted, a nosotros, al remisero, al médico y al resto de la humanidad, salvo  algunos rasgos faciales propios de ciertas razas. Obviamente, estudian Derecho y se reciben de abogados.

A los jueces los preparan y los entrenan durante años para interpretar la documentación relacionada con los litigios y se supone que un juez debe poseer un notable equilibrio emocional, una singular capacidad de discernimiento junto con una ostensible postura  de neutralidad y una moral a toda prueba, apta para aguantar “aprietes” y un estado biosicofísico inmejorable.

Sucede que el accionar de los jueces está directamente vinculado a su capacidad mental.  Al funcionamiento de sus neuronas y éstas a su vez son alimentadas por el torrente circulatorio.  Vale decir, si la sangre que fabrica el hígado no es de excelente calidad, las neuronas mermarán su rendimiento y el juzgador podría perder ciertas capacidades y emitir fallos cuestionables, faltos de acierto o criticables.

Para que se entienda: si un juez padece de trastornos hepáticos el Consejo de la Magistratura debería suspenderlo y obligarlo a seguir un tratamiento y hasta que no recobre la normalidad de su hígado no podrá actuar como juez, (Una auténtica utopía por cierto).

La delicada función que le cabe a los jueces suele verse afectada por los conflictos domésticos del magistrado. Nadie en su sano juicio va a negar que un juez no discute con su  mujer por la forma en que usa la tarjeta de crédito o por el bollo que le hizo al auto cuando el sábado a la mañana  fue al súper o cuando se le volaron los pájaros por culpa del hijo mayor que quiere que le compren una moto, pero que sea una “Enduro de 500 c.c.””. Y el juez, como padre, tiene que explicarle que a los  14 años no puede conducir una moto por más hijo de un  juez que sea.

Ocurre que los jueces son seres humanos –y esto no es una perogrullada-, a quienes les ocurren las mismas cosas que al resto de los mortales. Ellos –los jueces-, también compran cosas a crédito y es probable  que haya alguno que llegue a fin de mes “con lo justo” o “en rojo”.

Los jueces y abogados del Reino Unido de Gran Bretaña son un tanto ridículos con esos peluquines que tienen que usar de acuerdo a sus normas protocolares y que son mostrados en las películas.

IPOr nuestra parte, somos  una sociedad que se maneja con convencionalismos.

Por  convencionalismos existen, por caso,  la propiedad privada y la monogamia en materia de matrimonio. Desde siempre nos inculcan el “No matarás”. Pero como hay robos y hurtos, asesinos y esposos y esposas infieles, se han ido sancionando leyes que cuando son violadas exigen la presencia y el accionar de los jueces, seres humanos expuestos a todos los avatares propios de la existencia, del “día a día”, de la gripe, de una apendicitis y de todo lo que se nos ocurra, generando situaciones que tornan todavía más difícil la tarea de los jueces.

Ignoramos si existe  algún monumento al juez. Hay monumentos de toda clase en Argentina y en el mundo. Algunos más famosos, espectaculares e insólitos que otros. Pero nunca vimos o supimos que exista algo así.

Tal vez algún  lector nos saque de la ignorancia y un ciudadano concrete una iniciativa en tal sentido.

Llegado el caso, asistiríamos a una polémica vinculada al lugar de emplazamiento del monumento y sus características y a lo mejor y de última, este asunto sería motivo de un fallo judicial dictado por un juez.

Podés leer también