Lo importante de corregir lo que está mal
El pase a retiro de un ministro y del titular de la empresa de energía era necesaria, por varios motivos: primero porque sirve de ejemplificador escarmiento para otros funcionarios que juegan a las internas desde sus cargos; segundo, sirve como gesto de autoridad de la Gobernadora, que corrige lo que está mal, y tercero, le sirve a la sociedad, que es la perjudicada directa (ayer, en 15 minutos se solucionó el problema eléctrico de Chumbicha).
Claro que sería interesante ver a los funcionarios de este y cualquier gobierno menos cómplices de sus propias certezas, menos convencidos de que el poder se construye tomando atajos y más atentos en remediar las consecuencias de tanta corrupción que dejó el FCS.
Los Molina y los Andrada que hubo, y hay todavía en el gobierno provincial, parecían aferrarse a sus decisiones como si fueran verdades reveladas, por intereses que solo les incumben a ellos (vale aclarar que las decisiones de Molina, apagar un generador para perjudicar a Andrada, afectaron directamente a la población de Chumbicha); y si no fueran porque terminaron afectando a muchos, a nadie le importarían. Pero lo grave que tras la bronca de Molina y Andrada estaba Chumbicha. ¡Así, los casos que habrá!
Ayer, tras conocerse la ida del ex ministro Julio Molina de Servicios Públicos como consecuencia de la feroz interna que tenía con Eduardo Andrada, titular de la EC SAPEM, también “renunciado” de su cargo, dos funcionarios que compartían estilos fuertemente personalistas, casi de inmediato las nuevas autoridades solucionaron la crisis eléctrica que por 10 días perjudicó a los pobladores de Chumbicha y tuvo a maltraer al gobierno provincial por los comprensibles reclamos.
El caso de estos dos importantes funcionarios del gobierno provincial sirvió para demostrar hasta dónde son capaces de llegar dos personas con posiciones encontradas, que anteponen lo que los diferencia a aquello que los pueda unir.
Por eso fue buena la medida tomada por Lucia Corpacci de despedir a los dos; por varios motivos: primero porque sirve de ejemplificador escarmiento para otros funcionarios que juegan a las internas desde sus cargos; segundo, sirve como gesto de autoridad de la propia Gobernadora, que corrige en su gobierno lo que está mal, y tercero, le sirve a la sociedad, que es la perjudicada directa.