Los impresentables de siempre, no se dieron con el gusto

Se había cumplido el tiempo reglamentario y aunque su equipo perdía 3 a 0, simpatizantes de Juventud Unida de Santa Rosa invadieron el campo de juego con el propósito de arrebatarles las camisetas a sus propios jugadores, y alzarse con el “trofeo” de cada final de campeonato. Una impresentable como inaceptable costumbre, que lamentablemente no puede ser erradicada de nuestras canchas.

DEPORTES

Afortunadamente el rápido accionar del grupo de prevención KAPPA disuadió a los primeros exaltados que ya avanzaban sobre el campo de juego, mientras el partido seguía su desarrollo, y la presencia impetuosa como oportuna de la Guardia de Infantería terminó de obrar como definitivo escarmiento, sin necesidad de ninguna otra acción de carácter represivo.

Los ágiles "invasores”, con la misma rapidez y astucia de su salto a la cancha se treparon al alambrado olímpico y regresaron a la tribuna popular Norte, donde estaba la mayor parte de los simpatizantes divinos.

Paralelamente, el referí Juan Alejandro Rivero, que acertadamente estaba invitando al retiro de los jugadores, viendo que el tiempo reglamentario de juego se había cumplido hizo sonar el silbato final, decretando el triunfo de Independiente 3-0 sobre Juventud, sin tener que lamentar mayores incidentes, más allá del enfervorizado y hasta justificado festejo de la gente del CAI, que bien se lo merecía.

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